Seis cafeterías para refugiarse en Lastarria y Bellas Artes

Entre la frenética multitud de cafeterías en Lastarria y Bellas Artes, hay algunas joyas ideales para trabajar o reunirse con calma.

En el caminable triángulo de 0,6 km2 entre los metros Baquedano, Santa Lucía y Bellas Artes –o la Alameda, José María Caro y Mac Iver–, hay un total de 61 cafés, si es que no ha abierto otro más en los últimos días. Son casi el doble de los que se encuentran en toda la zona urbana de Lo Barnechea, con 49 km2 que habitualmente exigen transporte motorizado hasta para ir a comprar pan.

Por ejemplo, en Merced, solo en la cuadra de 200 metros entre Purísima y José Miguel de la Barra, hay ocho cafeterías; o sea una cada 25 metros, o 35 pasos. Son tantas, pero tantas –varias de estas de especialidad y al paso–, que es fácil marearse y terminar con un colapso nervioso que lleve al error garrafal de entrar en una de esas con logo verde de sirena.

Para no abrumarse de más ni pasar rabias en los barrios Lastarria y Bellas Artes, Comino ha elegido algunos locales que, además de tener granos de origen y baristas virtuosos, son espaciosos y cómodos para trabajar un rato, tener una reunión fructífera o copuchar con calma y destajo, mientras afuera pasa la gente apurada y las micros bocinean y avanzan lento, dejando una densa estela de humo, que disipa el auto siguiente.

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Porta Café

Un poco más abajo de la Fuente Alemana del Parque Forestal, en Merced con Coronel Santiago Bueras, está la casa matriz de esta marca que partió hace 12 años con un carrito en la Plaza de Bolsillo de La Moneda, y que hoy en día ya tiene cuatro puntos de venta.

En su blanca sala que parece un living, con una repisa de madera cargada de tacitas de colores, libros gastados y plantas muy verdes de hojas portentosas y colgantes, hay gente rubia vestida de trekking que habla inglés, vecinos instalados en mesas altas con computadores, y grupos de estudiantes que hacen como que avanzan en un trabajo, mientras picotean uno de los queques de la vitrina.

El de zanahoria, de hecho, es uno de los más solicitados desde hace un lustro, cuando Karina Arancibia, su dueña, lo empezó a hornear en pandemia. El húmedo y dulce bizcocho tiene un inconfundible glaseado que lleva jugo de naranja y que se siente en la nariz antes que en la boca.

En la cocina del subterráneo también hacen queques de plátano y de limón con amapola, además de galletones gringos, brownies y bombones. Aparte, para el desayuno, tienen huevos revueltos con palta en tostadas de ciabatta.

El café es de Artisan Roast, una tostaduría circular que hace refill de granos a granel y pasa a recolectar la borra. Aunque el barista a veces prepara filtrados, gran parte del día monta cappuccinos en base a un espresso dulce y levemente ácido –como suele ser el de especialidad–, que se integra con la sedosa espuma de leche.

Dirección y contacto de Porta Café

  • Dirección: Merced 158, Santiago, Región Metropolitana.
  • Teléfono: +56 9 5908 6733
  • Instagram: @portacafe

 

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Justicia Café

Fotografías: Cristabell Palma

El cappuccino también es la bebida más usual de este monumental café que hace dos años está dentro de la Biblioteca Nacional, en un salón diáfano de techo altísimo y curvo que disipa el ruido, con vitrales que filtran la luz natural.

Entre paredes blancas, arcos y columnas, sobre un suelo de baldosas como tablero de ajedrez, hay ocho mesitas con sillas ergonómicas celestes y un largo mesón comunitario justo al frente de la distinguida y sólida barra, que es de madera oscura y recuerda a una cafetería austriaca, de buen gusto imperial.

El espresso, con granos tostados por Artisan o Lúdico, es balanceado y funcional para el público variopinto que reciben entre lunes y sábado. En la sala se instalan usuarios de la biblioteca, estudiantes, trabajadores del sector, turistas y hasta un presidente (alguna vez se apareció Boric). 

Para comer, entre varias opciones, tienen una exitosísima dobladita con queso derretido y un pie de limón de merengue muy voluminoso. 

Ojo, hay pocos enchufes, por lo que no es un lugar tan idóneo para una tarde completa de teletrabajo, pero sí para aprovechar lo que aguante la batería del notebook, leer un libro, pintar un mandala, quedar como intelectual en una cita o invitar al jefe para renunciar al laburo en un entorno protegido, mientras se come una apaciguante dobladita.

Dirección y contacto de Justicia Café

  • Dirección: Biblioteca Nacional – Av. Alameda Libertador Bernardo O’Higgins 651, Santiago, Región Metropolitana.
  • Teléfono: +56 9 9511 6766
  • Instagram: @justiciacafe

 

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Un Café Público

Más adecuado para jornadas largas frente a la pantalla es esta especie de cowork en el GAM, entre Lastarria y la caótica Alameda, con sus ventanales prístinos, unas 30 mesas y tres mesones con 12 sillas cada uno. Algunos clientes solitarios teclean con audífonos en las orejas, mientras otros, en grupo, conversan con música exclusivamente chilena de fondo.

El café, que es italiano de marca Manuel, de sabor más amargo que ácido, se pide en la caja y se retira en una bandejita metálica cubierta con un papel que explica el origen del local, un casino público de autoservicio que había en el edificio anterior a la construcción del gigantesco centro cultural de acero oxidado.

En manifiestos escritos en las columnas de la sala se apela al sentido común del consumo acorde a las horas de ocupación, sobre todo si el comensal –como es frecuente, según cuentan– se queda, y queda, mientras la luz del sol pasa de amarilla a naranja, y luego de naranja a azul.

Las promociones de desayuno, almuerzo y once están en un panel que parece de fuente de soda, de marco negro y fondo blanco iluminado. Hay sándwiches de marraqueta y medialunas rellenas con mucho manjar, además de “brauni” y “mafin”, escritos así tal cual, en inglés fonético, chilenizado.

Dirección y contacto de Un Café Público

  • Dirección: Av. Alameda Libertador Bernardo O’Higgins 227, 8320162 Santiago, Región Metropolitana
  • Teléfono: +56 2 2566 5500
  • Instagram: @uncafepublico

 

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Espresshood

De inspiración más internacional en cambio es este discreto templo cafetero en un callejón en Monjitas, entre Miraflores y Mac Iver, en el que usan frutos exclusivamente colombianos, habitualmente de la biodiversa región de Huila. En el segundo piso tuestan los granos en tandas de 800 gramos, siempre diferenciados por origen y con el nombre y apellido de su caficultor. 

A cada cliente le explican el perfil de sabor del café y le ofrecen olerlo antes de la molienda. También hay dulces de La Ermita, como sus indulgentes y densas tortas de panqueque-manjar-nuez y chocolate-manjar.

Las paredes son de cemento en obra y las vigas negras llegan hasta el techo de cinco metros, mientras que la barra de cholguán tiene el nombre y logo grafiteado con stencil –una carita feliz con guiño–. La carta colgada en la pared es un cuadro intencionalmente chueco de cuatro pantallas planas, visibles desde las cinco mesas redondas, el mesón central con ocho sillas y la zona de merchandising.

Aunque la estética del local podría llevar a suponer que fuera un antro exclusivo de hipsters y skaters recién llegados de un working holiday en Australia, sus parroquianos también suelen ser vecinos y trabajadores del barrio, muchas veces del sector público, que han cambiado el aguachento americano por filtrados ácidos y frutales que los devuelven a la oficina con el ojo tiritón y una sonrisa estampada en la cara, como la del logo en el cholguán.

Dirección y contacto de Espresshood

  • Dirección: Ayacucho 473, Santiago, Región Metropolitana
  • Instagram: @espresshood

 

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José y José

También encubierto, pero en una galería de la sobrecargada cuadra de Merced mencionada al inicio de esta ruta, está este café con un jardín boscoso que perfectamente podría tener un monje budista en el medio, levitando con las piernas cruzadas o rastrillando eternamente las piedritas sueltas del piso.

Como se cuenta en este artículo publicado hace dos meses en Comino, su interior recuerda a la sala de estar de un departamento de los 70, con sus paneles y repisas de madera gruesa, un sofá verde con estructura del mismo material y hasta un teléfono fijo con cable enrulado sobre una mesa de centro.

Los granos son de Asunto Coffee Roasters, con blend propio para el espresso y distintas opciones para los filtrados, como un bourbon rojo de Rwanda, con acidez sutil y notas a miel.

Muy pedidas son sus coloridas tostadas, el brownie de caramelo salado y las tortas veganas, que cambian cada fin de semana.

Dirección, horarios y contacto en Guía Comino (ver más).

 

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Café Triciclo

Y si de opciones veganas se trata, la vitrina de este café en la esquina de Santo Domingo con Miraflores tiene una decena de dulces de origen vegetal, además de algunos sin gluten.

Hay galletones, muffins, rollitos de canela y un queque casero muy popular y aventurero de plátano con chocolate y gochujang, la pasta coreana de ají rojo fermentado. Es compacto, pegajoso, algo salado, y con un picante que sube hasta las fosas nasales, como si fuera uno de esos chicles de canela.

El espacio es acogedor y confortable con su techo bajo, paredes blancas, música indie y las exuberantes plantas y enredaderas que separan la entrada –donde está la barra y un par de mesas– con una tarima de madera donde hay unas quince sillas más. Por la tarde, los rayos del sol entran por el ventanal principal y se dibujan en el aire de la sala.

Es entretenido buscar por el espacio los detalles basquetboleros agregados por el propietario, aficionado a la estética de ese deporte: hay un peluche con forma de pelota, un aro encestado y una manta rosada colgada con dibujos de varios balones de la NBA como si fueran maceteros, con plantas encima. 

En las sillas suele haber millennials reunidos, o metidos en sus aparatos, además de universitarios con pantalones patas de elefante y poleras anchas muy cortas que se sientan en grupo a degustar el “affogatito”, un ristretto doble con helado de vainilla blanco empastado por el lado, sin tocar el café –para que no se derrita inmediatamente­–, y topping de galletas lotus molidas.

Otros productos populares son el colegial, una especie de budín de pan especiado cubierto de crema pastelera; y el sando de brioche con pasta de maní, rúcula y tomates encurtidos con romero.

En suma, son varias las tentaciones -quizás las más creativas del barrio– que acompañan su elegante café, que es de tostaduría propia bajo la marca “3 Ciclos”, a la venta además en frascos de 250 gramos que parecen de vitaminas. Son cápsulas minúsculas de cafeína, en este caso, de necesidad diaria, condicionantes del buen humor para la mayoría de los humanos que habitan en el frenesí urbano del centro histórico y turístico de la capital.

Dirección y contacto de Café Triciclo

  • Dirección: Santo Domingo 598, Santiago, Región Metropolitana
  • Instagram: @cafetriciclo

 

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¿Dónde ir?

Av. Sta. Isabel 598, Providencia, Región Metropolitana
Merced 349, local 8, Santiago, Región Metropolitana
Huelén 71, Providencia, Región Metropolitana
Caupolicán 521, Ñuñoa, Región Metropolitana
Av. Sta. Isabel 598, Providencia, Región Metropolitana
Merced 349, local 8, Santiago, Región Metropolitana
Huelén 71, Providencia, Región Metropolitana
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