En México, un tianguis es un mercado al aire libre, ambulante que se levanta de forma espontánea por las necesidades de cada barrio. Son de esos lugares con harta comida callejera, que dejan la calle oliendo a tacos y a birria, donde entremedio de los puestos de ropa o de comida que se instalan, siempre aparecen unas barras improvisadas con un quitasol, hielera y vasos plásticos para servir micheladas. Esa imagen de la cerveza preparada, bien ácida, picante -como todo en México- y con distintos ingredientes, es el punto de partida de El Tianguis, un recién estrenado bar de micheladas experimentales que abrió a fines de abril en Alonso de Córdova.
El proyecto partió como una barra itinerante de coctelería mexicana hace ya algunos años. Detrás están Salvador Barra, su hermana Valentina Barra y su prima Luciana Bravo, que hoy se encarga de disparar la bien lograda coctelería que sale de su barra. Antes de tener local, ya comenzaron a hacerse un nombre al participar en populares ferias como el Mercado Paris Londres o más recientemente el Festival Ñam, donde vendieron más de 2.000 micheladas y fueron una de las sorpresas del evento.
La forma que encontraron de aterrizar fue una alianza con El Zócalo, un referente de la cocina mexicana que lleva ya varios años en Chile. El Tianguis tomó la barra del local de Vitacura y rediseñó la estética completa con paredes turquesa, neones, un mural rosa con figuras tipo códice, cactus, calaveras y un sombrero charro coronando la estufa de la terraza. El registro pasó de un restaurante mexicano más empaquetado, al de un puesto más relajado y más cercano a los mercados de los que toma su nombre.
La primera pregunta que surge cuando uno se enfrenta a una carta con tanta variedad de micheladas como esta es ¿hasta dónde llega la michelada? La respuesta de los Tianguis, personal y sin pretender dar algo por sentado, es que para ellos la base de una michelada es cerveza, un cítrico y un borde. El resto queda a la imaginación. El formato funciona como lienzo en blanco y desde ahí construyen su propuesta.
Para sus micheladas trabajan chamoys propios, bordes distintos inventados por ellos y en lugar del tradicional tabasco, utilizan una salsa picante hecha en casa a partir de chiles secos mexicanos. Todo esto, con el objetivo de que sus micheladas se sientan únicas y distintas al resto.
Un buen producto para adentrarse en este concepto es La Tigresa ($7.200), una de las más vendidas. Cerveza lager, leche de tigre hecha solo con los vegetales, limón, jugo de ají encurtido, salsa picante de la casa, salsa inglesa y un borde de sal con merkén y jengibre, que aporta un leve toque ahumado. Es la más vendida en prácticamente cada feria a la que la llevan y una carta segura para quienes buscan comenzar a descubrir nuevos estilos de micheladas.
También tienen una típica de méxico, que es La Clamato ($7.200). Cerveza lager, limón, salsa picante de la casa, salsa inglesa, clamato y borde de chamoy con tajín. Un poco más intensa y con ligeras notas de dulzor del chamoy. Otra que, al igual que La Tigresa, es la puerta de entrada para quiénes buscan aventurarse en el formato.
Quien disfrutan de los encurtidos y los sabores más ácidos encontrarán su favorita en La Pickle Chelada ($7.200). Cerveza lager, encurtido de pepinillo, limón, salsa picante de la casa, salsa inglesa y borde de chamoy de pepinillos con tajín. Llega con dos pickles gruesos clavados en el vaso para ir alternando entre sorbo y mordida. Más ácida y atrevida que las otras dos, prueba de que cada una de las propuestas que ofrecen va en una línea diferente.
Y ya entrando de lleno en lo que sería la categoría experimental encontramos la Miche Black ($7.500), donde cometen la osada herejía de michelar una cerveza negra. Lleva syrup de canela, pomelo, limón, salsa picante, salsa inglesa y borde de chamoy con sésamo tostado. Más densa que el resto, ideal para días helados. También aquí encontramos La Dirty ($7.200), un dirty martini reconvertido en michelada. Cerveza lager, encurtido de aceitunas, clamato, limón, salsa picante de la casa, salsa inglesa, más aceitunas todavía y borde de sriracha con tajín. Una apuesta más salina, para paladares atrevidos.
Otro producto muy bien logrado es el Clamatito Preparado ($4.500), sin alcohol, mezcla clamato, limón, salsa picante de la casa, salsa inglesa, pepino picado y maní japonés. Se come a cucharadas, en vaso bajo y es más bien una entrada que una michelada propiamente tal. Pruébelo.
La carta también tiene margaritas clásicas desde $6.500 la tradicional, con tequila blanco, licor de naranja, limón, syrup simple y borde de sal con tajín) hasta $8.200 la Margarita Malo Malo, con tequila Gran Malo Spicy Tamarindo, del popular youtuber Luisito Comunica, licor de naranja, limón, syrup simple y borde de sal con tajín. Para comer, está disponible toda la carta de El Zócalo, con tacos, quesadillas, burritos, botanas y más.
No es simplemente suerte o moda el éxito que ha tenido El Tianguis. Su propuesta de micheladas esconde técnica, creatividad e imaginación y abordan este producto con toda la seriedad que se merece. Ideal para salidas con grupos de amigos, porque micheladas hay para todos los gustos. La verdadera realeza de la michelada.