Como cada 4 de septiembre, en Chile se celebra el Día Nacional del Vino, una fecha para reconocer la importancia histórica, cultural y económica de esta bebida y subrayar su creciente prestigio internacional. Chile se ha consolidado como el cuarto mayor exportador de vino del mundo, con presencia en más de un centenar de países y una diversidad de estilos gracias a los distintos microclimas y terroir que se extienden desde el desierto de Atacama hasta los valles australes. Es este mosaico geográfico lo que nos permite elaborar vinos únicos que conquistan paladares de críticos especializados y consumidores curiosos de todos los continentes.
Sin embargo, la celebración del vino no se limita a los valles y viñedos. Existen algunos bares y restaurantes especializados que están transformado la forma en que disfrutamos nuestros vinos. Son espacios que han sabido democratizar el acceso a etiquetas de pequeños productores, abrir la puerta a valles menos conocidos y ofrecer experiencias educativas a través de catas, vuelos, charlas e innovadores maridajes. En ellos, el vino deja de ser un adorno en las mesas para convertirse en el protagonista de tertulias, cenas y celebraciones.
Aquí presentamos un listado -probado y aprobado por Guía Comino- con seis bares y restaurantes para descubrir la riqueza de nuestro terroir.
Ubicado en barrio Lastarria, Bocanáriz hace años es considerado como el punto de partida perfecto para conocer el vino chileno en la ciudad. Su carta supera las 300 etiquetas chilenas y permite descubrir la mayoría de valles y denominaciones de origen sin salir del centro de Santiago. El restaurante está construido completamente alrededor del vino y cuenta además con un equipo de sommeliers que ayudan a facilitar la elección de acuerdo a lo que requiera el comensal.
Su propuesta estrella son los “vuelos”, selecciones temáticas de tres copas que pueden organizarse por valle, cepa, estilo y otros conceptos originales de la casa. Uno de esos locales que enriquecerán tu conocimiento viñatero, bien seas un principiante o un experto en la materia. Emblema de los wine bar en nuestro país.
Casa Brotherwood es un referente para los amantes de los vinos de baja intervención y de autor. Ubicado en la comuna de San Miguel, lejos de todos los circuitos gastronómicos tradicionales, ya es considerado un lugar de culto en la comunidad viñatera gracias a su espíritu de barrio y la calidez que solo te entrega un bar atendido por sus propios dueños. Su selección de vinos está en constante renovación, siempre privilegiando a pequeños productores y etiquetas difíciles de encontrar. Actualmente cuentan con más de 240 etiquetas chilenas y cerca de 70 de otros países del mundo.
Spot ideal para quienes buscan un acercamiento honesto a la tradición vitivinícola de nuestros campos con pipeños, naranjos, pet-nats y otras expresiones que se alejan de lo convencional. Todo, por supuesto en un ambiente entretenido, distendido y con punk-rock como música de fondo.
Ojo que aquí no todo es vino, también encontrará una extensa carta de cervezas locales y extranjeras, sakes, whiskys de distintos países, varias opciones de gin y más destilados. Anótelo de inmediato en su lista.
Instalado en el quinto piso del Mercado Urbano Tobalaba (MUT), Diablo combina el atractivo de una cocina al fuego con una amplia carta de vinos que tiene un sistema de wine dispenser donde uno mismo puede ir y elegir alguna de las copas que tienen en su mostrador. Su propuesta busca acercar el vino a la gente, con precios cautivantes en un entorno moderno con terraza y una linda vista al corazón financiero de Santiago.
Relacionado: Así es Diablo, el restaurante del MUT con wine dispenser y cocina a carbón.
La carta incluye tanto etiquetas consagradas -por ejemplo, Don Melchor, disponible por copa- como proyectos emergentes y está pensada para acompañar su rica cocina al carbón. Una gran apuesta por posicionar el vino chileno en el sitial que le corresponde, desde una de la vitrinas más importantes de la gastronomía actual como es el MUT.
Clásico indiscutido de Providencia. Baco es un bistró francés con alma de winebar, con una cocina de producto que acompaña a una cava con más de 200 etiquetas y una treintena de opciones por copa. Es reconocido por tener uno de los servicios más impecables, pulcros y hospitalarios de toda la ciudad.
En su carta de vinos, conviven etiquetas icónicas de grandes viñas chilenas con pequeños productores independientes que reflejan el dinamismo de la escena enológica actual. No se olvide de visitar la tienda de vinos que Baco tiene a pocos pasos del restaurante, para llevarse la botella que decorará la mesa en su próxima cena.
Este wine bar es un verdadero santuario para quienes busquen aprender de vinos. Su cava ofrece más de 500 etiquetas, en las cuales buscan mantener un equilibrio con mitad chilenas y mitad extranjeras, abarcando desde proyectos boutique hasta prestigiosos viñedos tradicionales. A ello se suma una cocina estilo bistró y una tienda gourmet que complementa la experiencia con quesos y charcutería seleccionada.
Les Dix Vins se distingue por sus eventos semanales, entre los que se incluyen cenas maridaje y vuelos de degustación, que permiten descubrir distintos valles, cepas y estilos con la guía de sus experimentados sommeliers. Su ambiente es ideal tanto para una cita como para una velada con amigos. Escenario perfecto para conocer más de vinos chilenos y por qué no, aprender también un poco de lo que hay en otros países del mundo.
Atentos, que poco después de las fiestas patrias tienen prevista la apertura de su nuevo local en el MUT.
Dentro de La Mesa en Vitacura, Masal se ha posicionado como uno de los wine bar más trendy de la escena local. Aquí al vino se le da el protagonismo que merece, con una selección supera las 220 etiquetas y una cuidadosa curatoria de proyectos que reflejan los distintos terroir de nuestro país, desde el desierto hasta Osorno. Súmale una entretenida selección de vinos franceses -champagne incluídos- e italianos. La oferta por copa es amplia y rotativa así que cada visita es una oportunidad para probar algo distinto.
Relacionado: Masal, el bar de vinos con más de 220 etiquetas en Vitacura.
En Masal también se organizan catas temáticas, cenas de maridaje y encuentros con productores, convirtiéndose en un espacio de aprendizaje y difusión del vino. El ambiente es sofisticado pero relajado a la vez y cuenta con la premiada carta de cocina del chef Álvaro Romero. Consejo: déjese guiar por el head sommelier Sebastián Lobos y su gran lectura para las armonías entre platos y copas.
El sábado 11 de octubre realizarán una feria de vinos, con una curatoría de primer nivel que contará con productores como JP Martin, Reta, Tabalí, Carter-Mollenhauer, Trapi del Bueno, entre otros. No diga que no le avisamos.