Cafetería Willimapu es el nuevo proyecto de Cecilia Loncomilla, la cocinera williche mapuche detrás de Willimapu, el popular restaurante que desde hace cinco años funciona en la Galería La Curtiembre del Persa Víctor Manuel, en Franklin. Abierto a fines de abril de este año, es la primera vez que Cecilia traslada su cocina al formato cafetería, con el mismo foco sureño que atraviesa toda su propuesta.
Ubicada dentro de Deco Calén, una tienda colaborativa que llegó hace un año desde Dalcahue al Barrio Yungay y que reúne a emprendedores del sur de Chile y algunos de otras regiones. Aquí es posible encontrar diversas artesanías, productos gourmet o artículos de decoración, además de una pequeña galería de arte con artistas que van rotando mensualmente. La carta todavía está en marcha blanca y puede seguir moviéndose en las próximas semanas.
Cecilia conoció Deco Calén en Ancud, como un proyecto que funcionaba como tienda y colectivo a la vez, y rápidamente entró a vender sus productos. Cuando la invitaron a sumarse al espacio en Santiago, no lo dudó. El cruce entre lo que ya viene haciendo desde Franklin, esa cocina williche mapuche con productos endémicos y su trabajo con cooperativas del sur, se ajusta completamente al trabajo de esta tienda con marcada identidad chilota.

Aunque cuentan con café de especialidad con grano de Brasil y Colombia -de tostadores como Café Cultura o Café Llanquihue- y todas las preparaciones clásicas en base a café, Cafetería Willimapu se diferencia de otras a través de bebidas hechas en base a producto del sur. Cuentan entre sus opciones con café de higo, de avellana, de trigo, de piñón o de maqui, opciones que replican el perfil tostado de una taza de café, pero con producto del sur de Chile. Para acompañar, hay galletas de miel de ulmo, con ese característico sabor a sur.
La mayoría de sus bebidas llegan en tazas de cerámica diseñadas por la propia Cecilia, que también están disponibles a la venta. Las opciones de bebidas caliente también incluyen varios tipos de infusiones (murta, frambuesa, maqui, entre otras), además de mate, una de las más consumidas en el sur, y jugos que también vienen de la zona.
Su carta cuenta con una importante presencia de productos de pequeños emprendedores del sur de Chile. Entre los más destacados están los chocolates de Pewen Choc, el proyecto de Liz Cayupil, la única chocolatera mapuche del país que trabaja con productos endémicos. Sus chocolates están hechos con merkén, con maqui, con avellana chilena o con harina tostada, entre otros típicos del sur del país. Combinación ganadora junto a cualquiera de las opciones de cafés que hay disponibles bajo el mismo techo.
Y la entrañable cocina de williche mapuche de Cecilia es otro de los grandes atractivos de la carta. No podía faltar, por ejemplo, su milcao con chicharrones, el mismo que tantos admiradores le ha ganado en su restaurante de Barrio Franklin.
El sur se puede probar en esta cafetería a través de los catutos, una masa hecha con granos de trigo triturados y terminada con mermeladas; las roscas chonchinas, una masa con denominación de origen de Chonchi, similar a un bagel pero que luego pasa por un horno para darle crocancia; sus sándwiches en pan de maqui, como el de lomo ahumado con leña de ulmo; o las clásicas ‘chanchitas’, unas empanadas rellenas de manzana sureña en dos formatos: compota y trozada.
Su carta, que aún se encuentra en marcha blanca y proceso de construcción, ofrece también opciones como kuchen, colegiales, panqueques con manjar blanco, cocadas o una granola bien sureña con miel, cranberries, avellana chilena, piñones, almendras, nueces, maqui, chía y linaza.
A fines de mayo, Cecilia abrirá además un segundo restaurante Willimapu en Barrio Lastarria, en un local con diez mesas que no replicará exactamente la carta de Franklin pero mantendrá la cocina williche mapuche como columna.
Que la cocina williche pase de tener un solo local en Santiago a tres en menos de un mes, habla bien del potencial y de la popularidad que tiene este tipo de cocina en el público santiaguino, que cada vez está más propenso a descubrir la riqueza de la gastronomía del sur de nuestro país. Ideal para un paseo familiar de fin de semana o para mostrarle a turistas la cocina de los pueblos originarios de Chile.