En un espacio pequeño, de pocas mesas y con vista directa a la calle, está Tera, una de las nuevas aperturas 2026 que este año llegaron a sumarse a la tendencia del fake asian. Sobre Avenida Los Leones a pocos metros de Providencia. Cercana a donde brillan restaurantes como Momotaro Ramen o Pastas Nenetta.
Abierto por el chef Pablo González a inicios de año, esta propuesta reúne sus conocimientos acumulados tras pasos por cocinas como Rocamó o Disfrutar en Barcelona. Una cocina informal y sabrosa, de esas donde la gracia está en pedir varias cosas, ponerlas al centro de la mesa y simplemente disfrutar. Lo que tiene coherencia con el estilo de street food que el chef quiere mostrar.

Su propuesta parte desde el producto chileno, pero trabajado con técnicas asiáticas y algunas de las preparaciones hechas desde cero en su propia cocina. Allí crea sus kimchis, fermentos y bases, y a partir de ahí va construyendo los sabores que propone en la carta.
Las salsas también cumplen un rol importante. Son intensas, sabrosas y aparecen constantemente acompañando los platos, reforzando el carácter goloso de Tera. Hay mucho para untar, envolver y dipear, usar las manos y entretenerse comiendo, razón por la que se recomienda no saltarse esta parte de la carta y probar, al menos, un par de estas opciones.

Buena parte de los platos de la carta son para compartir, ahí están los best sellers, como el Tiradito Seúl ($10.990) con trucha chilena flameada, palta, cebollas y pimentón encurtidos, una potente salsa que está a medio camino entre una leche de tigre y una salsa acevichada, con ají y ajo fermentado casero, terminado con aceites de páprika ahumado y de sésamo. De buen porte y color llamativo, es unos de los más pedidos.
Otro de los favoritos en el formato picoteo es el Tartar de Res en Brioche ($11.990), asiento angus cortado en pequeños cortes con pickle molido, mayo tipo kewpie, mostaza Dijon, zeste de limón y alcaparras, servido sobre un brioche tostado como en mantequilla noisette o bien conocida como mantequilla avellanada por el sabor que le otorga. En su versión de mar, el Tartar de salmón en brioche ($10.990), misma jugada con ese brioche crocante y una emulsión de albahaca.

Hoy las croquetas parecen ser uno de esos platos que no pueden faltar en una carta, pero aquí están más que justificadas. Las Croquetas de Ragú al Curry ($8.490) son uno de los platos fuertes, aunque aparezcan entre los entrantes. Vienen tres unidades rectangulares rellenas con mechada y bechamel de curry. El empanizado es tan fino y delicado que prácticamente se funde con el interior. Se pueden comer con tenedor, por supuesto, pero tomarlas con la mano, pasarlas bien por esa mayo miso y darles un mordisco, la cosa se pone todavía mejor.

En la misma línea está el Chicken Emmy ($10.990) con el que están compitiendo en The Top, o el Koi Crunch Nikkei ($11.990) mismo formato pero con pescado en vez de pollo. Aquí llegan cubos de merluza austral con lechugas para envolver como si fueran un nem, con una base de caramelo de jengibre, tártara y una salsa huancaína.
Recientemente también sumaron a la carta tres opciones de sandos, como el Katsu Sando, de lomo centro marinado y empanizado, dentro de un brioche tostado con mantequilla avellanada, con un kimchi hecho en casa y salsa emi, a base de gochujang, aceite de sésamo y una mayo tipo kewpie.
Entre las opciones de fondo, una de las más populares es la versión de la casa del Pad Thai Nikkei ($11.990), fideos de arroz con verduras en brunoise, salsa a base de gochujang y pescado flameado con soya; o el Ceviche Tera ($10.990) bien clásico, pero terminado con aceite de clorofila y de achiote.
Además, cuentan con un menú ejecutivo a $7.990 o $9.990 con bebestible que incluye entrada y fondo, que puede ser alguno de los de la carta u otro más casero tipo almuerzo, dependiendo del día.

Tera es de esos lugares pequeños donde la carta invita a pedir más de una cosa. Hay platos para comer con la mano, otros para cucharear y, sobre todo, muchas salsas, encurtidos y fermentos que van apareciendo de distintas formas. En resumen, una carta bien pensada para el ritmo de la calle y sin ceremonias, sabores punzantes y bien salseados, con precios que permiten compartir y probar, ideal para un almuerzo extendido cualquier día de la semana.
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