Nicolás Tapia, el chef detrás de Yum Cha, abrió en calle Triana una tetería japonesa donde el té se prepara con el mismo rigor que un plato de degustación. Neko-San tiene 32 variedades entre blancos, oolong, verdes y pu erh, con temperatura, gramaje y tiempo de infusión controlados para cada una. A eso se suman onigiris armados al momento —con el nori todavía crujiente y el relleno tibio— y sandos que van rotando en una carta corta y precisa. El sando de sierra ahumada y pimentón ($6.000) cruza el tuna-mayo japonés con el ave-pimentón chileno y es de los que mejor funcionan. Pero lo que realmente distingue a este local es el maridaje entre té y comida, algo que Tapia ha ido afinando durante años en Yum Cha y que acá baja a un formato casual, al paso y a media cuadra del Metro Salvador.