En el piso -2 del MUT, donde cada mes abre un local nuevo, Caleta de Locos hace algo que en Santiago casi nadie se anima a hacer: cocinar el mar a la chilena, sin caer en los clichés de la cocina peruana. El ceviche llega en cubos, con salsa verde, limoneta y jugo de almejas. Producto fresco y poco más. Detrás está Raúl Andrade, de Vista Mar en Maitencillo, junto a Alexander Dioses, el chef que abrió La Mar en Chile y que ahora apuesta por el recetario de acá. Funciona a la vez como pescadería y restaurante, así que puedes llevarte el pescado a tu casa o quedarte a comerlo en la barra.
El sándwich de merluza viene en un toscano de Pan León, con costra crocante y ají verde, y se puede comer entero con la mano. La paila marina, el best seller, trae un caldo armado con longaniza, piure y caldo de choros. Y los erizos llegan con papas fritas, una dupla que en el papel suena rara y en la mesa cuadra perfecto. Ideal para un almuerzo de semana o una sobremesa de fin de semana.