En el MUT, en un local que da a la calle por Roger de Flor, se encuentra Catch, un concepto de pescadería y marisquería con una pequeña barra de mar donde se pueden comer in situ los distintos productos marinos que venden.
El local tiene un llamativo toldo azul, con la palabra «Catch» y «Barra de Mar» escritas en blanco, por la calle trasera del siempre transitado MUT. Afuera, una pizarra anuncia a mano «empanadas de mariscos, camarón queso, chupes de loco, de jaiba, almejas vivas, todo fresquito y delicioso». Varios comensales se detienen a leerlo, entran brevemente y continúan su camino con una bolsa cargada de las empanadas, chupes o pinzas de jaiba que van a comer esa noche.
Adentro, sillas rojas, murales de pulpos en azul cobalto y una vitrina refrigerada con el producto a la vista. Está bien armado el concepto de un lugar al que entras a comprar unas machas para llevar y terminas almorzando un ceviche al paso sentado en su barra. Catch funciona como tres negocios en uno bajo el mismo techo. Es pescadería y marisquería para llevar a la casa, es proveedor del canal horeca, y es barra de mar para sentarse y comer en el momento con la misma materia prima que se vende en la vitrina.
El chef ejecutivo a cargo de sacar adelante este nuevo concepto es Francisco Celis, chef con paso por el Hotel Puerto Viejo en Llico, donde durante años trabajó la materia prima de la caleta maulina. Esa trayectoria se nota en el enfoque que se centra en el producto del litoral chileno, en el recetario local y en intervenir lo menos posible el producto. La operación se sostiene en una red de proveedores que recorre la costa: erizos, chochas y pulpo trabajados directo con sindicatos de buzos, productos de Caldera, Coquimbo, la Quinta costa, Chiloé y Los Lagos, con respeto por las vedas y los calibres. Tres veces por semana llegan pescados frescos del terminal pesquero como corvina, reineta, congrio, palometa y otros dependiendo de lo que haya disponible.
La carta de la barra lo que hace es tomar los distintos productos que tienen disponible en sus refrigeradores y -dentro del respeto al recetario chileno- presentarlos en formato de platos para comer en el lugar. Las empanadas y los chupes, por ejemplo, son recetas propias de Celis, al igual que las empanadas. Entre las opciones de este tipo encontramos chupe de jaiba ($8.990), chupe de loco ($9.990), empanada de camarón queso ($4.990) o empanada de jaiba queso ($4.990), ejemplos claros de un plato que funciona bien para llevar, pero que también puedes pedir comerlo en la barra.
También hay otros, como el Ceviche de Chochas (300 grs, $10.990) donde toman uno de los productos disponibles a la venta y lo complementan con una salsa para crear un plato. Las chochas, ese delicado marisco de Puerto Aldea, similar a un loco pero más suave de textura, se sirven con una limoneta de ají amarillo, inspirada de la forma en que la preparan en el norte.
Uno de los best seller desde su apertura es el Churrasco Marino, que llega en ciabatta con merluza apanada, ensalada chilena y mayonesa de cilantro. Inspirado del modo en que se come la merluza en los puertos del norte, donde el sándwich es la forma natural en que el pescado pasa de la caleta a la mano del que va caminando.
Más del recuerdo es la Palta Reina, topeada con abundantes camarones nailon en lugar de su primo ecuatoriano que tanto se popularizo en los años 2000. Tiene algo vintage, de cuando el nailon era el estándar y no la excepción. El camarón nacional cuesta más, es más pequeño y menos estético, pero el sabor cambia completamente.
La promesa de la barra de mar de Catch es que te puedas comer un buen pescado y marisco al paso, sin necesidad de reservar mesa ni de tanto protocolo. Eso que juntan -tienda, pescadería y barra- en la mayoría de los lugares de Santiago continúa corriendo por carriles separados y su propuesta de valor es entregarlo todo en un mismo lugar.