El quinto piso (QINTO) de Cenco Costanera siempre tuvo restaurantes y un patio de comidas con opciones rápidas, pero la oferta fue creciendo a lo largo de los años. En algún momento comenzó a cobrar vida propia hasta que desde Cenco Malls decidieron potenciar esa transformación. Así nació QINTO, lanzado en abril de este año, un lugar encaminado a posicionarse como un nuevo polo gastronómico que reúne más de ochenta restaurantes, bares y cafeterías en treinta mil metros cuadrados, con una amplia terraza abierta.
Además de los restaurantes, sumaron una programación que apunta a capturar al público con panoramas alrededor de la cocina, como los jueves de after office con música en vivo, los viernes con coctelería y DJs, los sábados con espectáculos itinerantes o domingos con magia y actividades para niños, pensando en gente de todas las edades. QINTO está justo a la salida del metro Tobalaba y se puede llegar también en auto por la disponibilidad de estacionamientos del centro comercial, liberados desde las 21:00 horas.
Buena noticia para la noche santiaguina (agonizante desde hace algunos años) que un polo gastronómico de este tamaño haya decidido extender su horario hasta las 23 horas de domingo a jueves y hasta la medianoche viernes y sábado. Puedes aprovechar de pasar por el supermercado, recorrer tiendas o ver una película y rematar comiendo algo.
Elegir entre las más de 80 opciones puede parecer todo un reto, es por ello que fuimos a buscar nuestros favoritos, todos pensados para distintas ocasiones según el plan que tengas en mente.
Aquí te presentamos nuestra selección curada, probada y aprobada por Guía Comino, con cinco restaurantes para que disfrutes de principio a fin.

Barra Chalaca lleva ya siete años en Cenco Costanera. De hecho, fue uno de los primeros restaurantes fuera de la oferta de comida rápida que abrieron en esta ubicación. Cuando el grupo de Gastón Acurio aterrizó en Chile, eligió justamente este lugar para abrir su primer local. Desde entonces se expandió hasta los diez locales que tiene hoy en Santiago, con la misma fórmula de barra cevichera popular del Callao, en Perú, con porciones generosas, sazón con ese punch característico, platos bien salseados y niveles de picor atrevidos.
Prueba el Cebiche Chalaco ($17.990), un clásico de la casa con pesca del día que va variando según lo que haya disponible, con su adictiva leche de tigre al rocoto, camote y choclo peruano. Más contundente es la Causa Acebichada ($16.990) montada con un cebiche encima, sobre chifles, choclo y camote, donde el puré de papa aguanta el peso del ceviche sin desarmarse. Quienes busquen algo caliente y reconfortante, encontrarán el abrigo que buscan en su Arroz con Mariscos ($18.990), bien criollo, con pulpo, calamares, choritos, camarones y los grano de arroz absorbiendo todo el caldo de mar.
Para irse a la segura en una escapada de almuerzo a mediodía.
Enrique Tomás, la marca catalana especializada en jamón con presencia en varios países, eligió Qinto para la apertura de su primer local en Santiago, estrenado este 6 de enero. Aquí trabajan tres tipos de jamón que bien vale la pena conocer: el Gran Reserva, un serrano premium; el 50/50 mezcla cerdos del Gran Reserva con ibéricos; y el ibérico de bellota, con un curado superior a 36 meses, de cerdos que solo comen bellota. La Auténtica Cata de Jamones Ibéricos ($26.900) es probablemente la mejor forma de entender de qué se trata cada curado: trae el gran reserva y el 50/50 en una misma tabla, cortados a cuchillo, listos para acompañar con Pan Cristal con Tomate ($3.900), como manda la norma en España.
Es una propuesta ideal para el tapeo del after office, con platos como la Tortilla de Patatas con Virutas de Jamón ($11.900) tiene base de huevo, papa y cebolla caramelizada, y el jamón por encima; o las Croquetas Caseras ($8.900) rellenas con jamón, bien doradas por fuera y con una tradicional bechamel adentro.Si vas en grupo, la Paella Marina ($32.900) funciona bien al centro de la mesa: arroz bomba, langostinos, chipirones españoles, almejas y choritos. Aún no cuentan con patente de alcohol, pero su sangría, hecha con vino sin alcohol, frutos rojos, finas hierbas y un toque de agua con gas, cumple su función.
Un dato útil: además de los platos, venden los jamones envasados al vacío en formato retail. Es muy probable que termines saliendo con un sobre bajo el brazo.

La Birra Bar es la hamburguesería argentina de la familia Cocchia, abierta en Boedo en 2001 como rotisería de barrio y reconvertida en hamburguesería en 2014. Hoy operan en Argentina, España, Estados Unidos y Chile, donde se han posicionado como una de las opciones más populares en esta categoría. Trabajan medallones de 120 gramos, bien smasheados con esa coqueta costra que le da el efecto Maillard, salsas hechas en casa y un pan tipo brioche esponjoso, suave y con la consistencia justa para aguantar bien los jugos.
La Golden Cheeseburger Doble ($10.990) fascina por lo que logra con su simpleza. Doble medallón, queso cheddar americano que se derrite por los costados, cebolla morada cortada bien fina y su mayonesa secreta, de la que -por razones obvias- no quisieron revelar la receta. La Crispy Dubai Doble ($11.590) es una nueva adición a la carta que rápidamente se ha posicionado entre las más venidas. Lleva cebolla crispy y una salsa Dubai que mezcla mayo trufada con mayo chimichurri. Más tradicional es la American Classic Doble ($10.900), con una combinación de manual: lechuga, tomate, pepinillos, cebolla morada y salsa mil islas. Si vienes con niños, uno de los platos más populares son los chicken tenders ($5.990), con una jugosa pechuga de pollo y exterior crocante.
Recientemente sumaron unos bien logrados smoothies que algunos piden como refresco para su burger y otros, como postre. El Golden Pink lleva frutilla y plátano; y el Mango Sunset, mango, piña y plátano. Un local bien juvenil, ideal para familias o salidas de grupos de amigos.

Fogo de Chão abrió en Cenco Costanera el 21 de abril de 2026, su segundo local en Chile después de la apertura en CV Galería en diciembre del año pasado. La cadena nació en 1979 en Porto Alegre y llevando la técnica gaucha del asado a la espada -trozos grandes, ensartados en espadas de acero que giran frente a las brasas- a un formato de restaurante con servicio a la mesa de la carne en espadas, ofreciendo cortes recién sellados. Aquí tú decides cuándo seguir y cuándo parar dando vuelta una tarjeta de doble cara, verde y roja.
La alternativa más recomendable es sin lugar a dudas la Experiencia Fogo ($47.900 por persona), que incluye acceso ilimitado a la Mesa de Mercado y el desfile de cortes a la hasta que digas basta. La Mesa de Mercado, por sí sola, ya es un almuerzo: una barra larga con ensaladas de temporada, como la de betarragas con chips de ajo, la brasilera de pollo desmenuzado, entre otras y vegetales asados como alcachofas, coliflor y pimentones, hummus de temporada, vinagreta brasileña, quinoa, frutas frescas, charcutería, quesos y la clásica feijoada brasileña.
Entre los cortes, el más popular de todos es la punta de ganso, conocido en Brasil como picanha, que llega jugosa y a punto por dentro. La fraldinha -también conocida como tapabarriga- es otra de las más populares. Ojo que antes de que comience el desfile de carnes, llega a la mesa el tradicional pão de queijo brasileño, unas bolitas blandas, esponjosas y levemente resistentes rellenas de queso y sus papas fritas, cortadas en rectángulos perfectos con queso encima, para acompañar los cortes.
El salón tiene mesas amplias, distintos salones y manteles largos en un lugar y con un servicio que se adapta al ritmo que tú marcas. Es el lugar para invitar a un cliente extranjero, cerrar una negociación o llevar un grupo grande sin tener que estar pendiente de qué es lo que se va a pedir.

Margó es un restaurante que con los años fue integrando procesos hasta operar como un relojito. María Jesús y Elisa Gutiérrez abrieron el primer local en La Dehesa en 2013, como un restaurante de barrio y desde entonces han ido creciendo hasta expandirse a Parque Arauco, Isidora Goyenechea, Chicureo, San Carlos de Apoquindo, Alto Las Condes y recientemente a Cenco Costanera, dentro de Qinto.
Es un restaurante para todos los días, donde producen sus propios aliños, ahúman su propio salmón y hacen su propia ricota, detalles que explican la regularidad y calidad de su cocina.
La carta es gourmet pero clásica, con platos reconocibles que tienen alma casera. La Plateada con Pastelera ($15.400) llega con la carne bien jugosa en demi glace montada sobre pastelera de choclo cremosa y dulzona con toques de albahaca, decorada con un pebre de pimientos rojo, amarillo y verde. El Atún con Risotto Caprese ($16.900) sale apanado en sésamo blanco y negro, sellado por fuera y rojo por dentro, sobre un risotto caprese de queso de cabra, parmesano, tomate y pesto de albahaca. Para picotear, las Empanaditas de Pulpo y Camarón ($9.990) son ideales y llegan acompañadas de una salsa al olivo a base de yogurt, mayonesa y aceitunas moradas. Y entre las ensaladas -contundentes, no de las que dejan con hambre- la de Peras con Croquetas de Queso Azul ($12.400) es uno de los best seller con dressing de mostaza y leche de coco, peras cocinadas en oporto, jamón crudo, cebolla tempura y un trío de croquetas de queso azul.
El espacio donde está emplazado Margó en Qinto se merece este párrafo aparte. Tonos verdes, árboles pequeños metidos entre las mesas, ventanales amplios con vista a la ciudad y luz natural, una rareza en restaurantes de mall. Adentro te olvidas de que estás en un centro comercial.