Margó es uno de esos casos en que un proyecto pequeño termina convertido en operación grande sin perder lo que lo hizo querible. Empezó en La Dehesa el 2013 con María Jesús y Elisa Gutiérrez al mando, y ya lleva siete locales: el último abrió hace pocas semanas en QINTO, dentro de Cenco Costanera. Detrás de la consistencia hay una cocina interna que rara vez se ve en restaurantes de mall: producen sus propios aliños, ahuman su propio salmón y hacen su propia ricotta.
La carta es mediterránea con alma casera. La plateada con pastelera lleva 200 gramos de carne hidratada en demi glace sobre pastelera de choclo cremosa y se desarma sola tras una larga cocción. El atún con risotto caprese sale apanado en sésamo, con ese rojo bien coqueto por dentro. Para picotear, hay empanaditas de pulpo y camarón con salsa al olivo. Y la ensalada de peras al oporto con croquetas de queso azul tiene comensales fieles que se la repiten en cada visita.
Plan acogedor para salir entre amigas o en pareja.