Cuando Gastón Acurio decidió desembarcar en Chile en 2018, eligió el quinto piso de Cenco Costanera para abrir su primera Barra Chalaca. Siete años después, la cadena ya tiene diez locales en Santiago y este sigue siendo el original —ahora integrado al circuito Qinto, donde casi pasa por veterana entre tanto local nuevo.
Lo que llega a la mesa replica el espíritu de las barras cevicheras del Callao: cocina marina del Pacífico peruano, sin medias tintas. Pesca fresca, leche de tigre al rocoto, camote dulce, choclo de grano grueso. El cebiche chalaco es la entrada obvia, pero la causa acebichada es probablemente la mejor decisión. El puré de papa amarilla sostiene un cebiche cremoso encima, con chifles y camotito al lado. Para los días fríos, el arroz con mariscos llega humeante, bien criollo, en su punto. Ideal para un almuerzo ejecutivo cuando se necesita salir un rato del escritorio.