Hay pocas cosas que dan tanta alegría como comerse un buen helado mientras las calles de Santiago son azotadas por el sol. Ese primer lengüetazo que refresca de inmediato tu boca, con el frío expandiéndose por el paladar y la dopamina invadiendo de inmediato todo tu sistema. Porque cuando el helado es bueno de verdad, lo sabes en la primera cucharada.
Esto es ofrece Pegli, una heladería artesanal de inspiración italiana ubicada en calle Walter Scott, en Vitacura. Lejos de esquinas concurridas que se pelean por el tráfico de peatones, este es un barrio tranquilo, residencial, al que hay que llegar a propósito, con el objetivo de comer helado.
El proyecto lo abrieron en marzo de 2021 Ennia Yany y su esposo Francisco González. Ennia, de ascendencia italiana, creció con la cultura de ese país como parte de su crianza. El nombre de la heladería es incluso un homenaje a un municipio pequeño ubicado en la costa de Génova, región de Liguria, de donde su abuelo materno emigró durante la Segunda Guerra Mundial. Después de estudiar ingeniería comercial, mientras la mayoría partían a Francia, España o Perú, ella se fue a Italia a estudiar gastronomía.
Sin embargo, las dinámicas de las cocinas profesionales -muchas veces excesivamente tóxicas- no le hicieron sentido, así que decidió hacer un curso de heladería pensando en abrir su propio proyecto algún día. Así es como nace Pegli.

En los helados de Pegli encontramos la tradición italiana, sabores en base a frutas de estación chilena y otros que a Ennia simplemente le gustan. Para ella, un helado debe tener tres características fundamentales: tiene que ser cremoso de verdad, pero no al punto de deshacerse apenas lo sirven; tiene que cumplir la expectativa, es decir que si dice pistacho, que sepa realmente a pistacho; y por último, tiene que estar bien calibrado en dulzor. Ni soso ni empalagoso.
La carta se divide en helados de agua y helados de leche. Los de agua trabajan con fruta de temporada: plátano, mandarina, mora, frutilla, limón menta, durazno, mango, sandía, piña. Rotan según la estación y ese es siempre un de los puntos que más le cuesta entender a sus clientes. Así funciona la estacionalidad y ellos la respetan para ofrecer siempre un producto de alta calidad. Los de melón o sandía, por ejemplo, se sienten casi como morder un pedazo de fruta congelada. Cremosos, sin ese dulzor empalagoso que en muchas partes intenta disimular una mala receta.
En los de leche, su oferta se expande. Gianduia, nocciola, dulce de leche, galleta Lotus, chocolate belga al 55%, vainilla, pistacho, caramelo salado, stracciatella a la menta, chocolate blanco, snickers, pie de limón, lúcuma, café y cookies & cream, entre otros. El más vendido es el de pistacho, hecho al 100% con pistacho importado. Le sigue el de amarena a la crema, que tiene una gracia particular: en vez de mezclar la crema de amarena con algún helado blanco, como hacen en muchas partes, Ennia transforma toda la base. No es un helado con una salsa de guinda encima, como es habitual.
Otro que vale la pena pedir es la stracciatella a la menta. Pegli parte de una base láctea infusionada en menta fresca, con hojas reales, en vez del clásico chocolate menta chips que se encuentra por todos lados. Sabor a menta de verdad. Infaltables, especialmente entre los más pequeños, son los clásicos frutilla, vainilla, chocolate.
Un helado simple, que incluye dos sabores, sale $4.200. El doble, $4.700. El pote de 473 ml, $8.100. Tienen opciones sin gluten, sin azúcar y cuentan con despacho por delivery. Para los meses fríos, que siempre golpean fuerte al negocio heladero, sumaron galletas estilo New York ($1.400 la unidad): gordas, crujientes por fuera y suaves por dentro, además de brownies ($3.200), y una propuesta de cafetería con espresso, americano, macchiato, entre otros.
Los números han sido buenos, pero Pegli sigue siendo un solo local. Para Ennia no tiene sentido abrir otro punto de venta si eso significa bajar la calidad y por eso se han tomado las cosas con calma. Prefiere mantener los mismos proveedores, el mismo trabajo de la fruta, la misma política de hacer todas las bases desde cero, sin productos en polvo. Recién este año abrirán en una segunda ubicación, que pronto será revelada.
Febrero vuela y queda cada vez menos verano, así que hoy más que nunca es un buen momento para ir hasta Walter Scott 1667 y probar cualquiera de sus irresistibles sabores. Quien sabe, puede que Pegli termine siendo tu nueva heladería favorita. Y si pasa, no digas que no te avisamos.