En calle Condell, justo al lado de Dosis Coffee, abrió hace pocas semanas Épiko, una heladería que llegó a completar la oferta del barrio con helados soft para armar a tu pinta. Detrás está el mismo equipo de Dosis -Luis González e Ivette Medina- junto a Marisol Opazo y Paulina Medina, en un proyecto familiar que nació de un flechazo dulce durante la luna de miel de Paulina en Italia.
Ahí probó estos helados de textura cremosa y suave que se sirven directo de la máquina y que nada tenían que ver con los que había probado antes en Chile. Ese fue el bichito que la terminó convenciendo de armar algo así en nuestro país. El local también sirve como un complemento a Dosis y es una respuesta a las necesidades de sus vecinos. Es una heladería de barrio pensada para todo público, desde los más chicos hasta los abuelitos.
Épiko viene de algo magno, palabra que significa grandioso, majestuoso y que es justamente como quieren que sean sus helados. No es casualidad tampoco que en la carta encuentres el Magnito, el Magno y el Épiko, como nombres de sus tamaños de helados.
El local te engancha desde que entras. La marca combina amarillo cálido con burdeo en un diseño que juega con formas orgánicas y geométricas: espirales que dibujan el helado soft, flores estilizadas o una figura reclinada comiendo helado que le da un toque más relajado. Los azulejos burdeos brillantes le dan personalidad al espacio y completan su identidad visual. Excelente trabajo de Luis, uno de sus dueños, en el diseño del local.
Para sus helados trabajan con maquinaria italiana de primer nivel para romper con la idea de que el helado de máquina es malo. Es un helado aireado, con textura cremosa y un sabor que no se va al dulzor exagerado como pasa con muchos helados industriales. Sale a una temperatura más alta que el helado tradicional y por eso su textura es más suave y menos fría al comerlo.

Aquí cada uno se arma su propio helado. Primero eliges la base, después las salsas y finalmente los toppings. Hay tres tamaños. El Magnito ($4.700) incluye una salsa y un topping. El Magno ($5.800) viene con una salsa y dos toppings. Y el Épiko ($7.900), el más completo, trae dos salsas y tres toppings.
Actualmente tienen tres sabores de base: griego (yogurt), pistacho o mixto. Entre las salsas hay caramelo toffee, higos, amarenna, las chocolatosas clásicas, coco snack, kataifi. Por otro lado, los toppings (o texturas, como les dicen) incluyen merengue, crumble de chocolate, crumble de frutos rojos, crumble de vainilla, entre otros que van rotando.
También venden Bebidas Épikas, con opciones frías como Matcha Latte o Pistacho Latte ($5.900), distintos tipos de Bobas -esa bebida asiática con perlas de tapioca que es cada vez más popular- y creaciones propias como el adictivo Matcha Latte Mango ($5.900), que es para tomarse una jarra entera.
Épiko abre de martes a domingo en calle Condell, justo al lado de Dosis Coffee, y tiene una terraza que comparte con su local vecino. Es el tipo de espacio que pide a gritos una pausa en este sofocante verano.
