La amplia oferta de vinos en Chile nos permite disfrutar de etiquetas memorables durante estas fiestas patrias sin necesidad de gastar grandes sumas de dinero. Entre los $10.000 y $15.000 pesos existe un abanico de botellas imperdibles entre clásicos de bodegas históricas y apuestas de productores jóvenes que rescatan cepas patrimoniales. Es un rango de precios para quienes busquen darse un gustito especial estas fechas.
Con esa premisa, reunimos a un grupo de especialistas —enólogos, sommeliers, cronistas y directores de medios especializados— para que nos compartan sus recomendaciones y no nos equivoquemos a la hora de elegir. La selección recorre blancos costeros, tintos del Itata y Casablanca, un rosé de Colchagua e incluso un inesperado torontel del sur, todos con gran relación precio-calidad. Una guía práctica que demuestra que un vino sobresaliente en Chile, está más cerca de lo que parece.

“Mi primera recomendación es una línea absolutamente best value y que ha ganado varias veces nuestra guía Mesa de Cata de La CAV en sus distintas categorías. Hablo de TH de Undurraga desde el chardonnay del Limarí, pasando por sauvignon blanc de Leyda o sus dos cabernet sauvignon de Pirque o Cauquenes. Una muestra sólida de saber trabajar cada cepa en los lugares correctos con una enología precisa y vinos impecables”.
“También tengo otra súper recomendación de un productor chico: Tinto de Mesa 2024 de Carter Mollenhauer. Está alrededor de los 10 mil pesos y es una mezcla tradicional del Valle de Itata de país con cinsault. Es un vino delicioso, amable, jugoso. Lo he llevado a algunos encuentros con amigos y es un hit. Carter Mollenhauer es uno de los productores más interesantes de Chile, pero junto con hacer vinos de alta gama, siempre con el corazón y el foco en el origen, nos ofrece este tinto perfecto para llevar a la mesa”.

“Recomiendo un clásico de todos los tiempos y especialmente para estas fechas: cabernet sauvignon Cousiño Macul Antigua Reserva. Viene del Maipo, es alcanzable en términos de precio en estas fiestas patrias y está en la mayoría de botillerías y supermercados de nuestro país. Un tremendo cabernet sauvignon para acompañar el asado partiendo de la empanada para adelante. Con carne de vacuno va como avión”.

“Por estos días lo que más tomo es Pinot Noir y desde hace un tiempo he vuelto a los Chardonnay para algunos pescados, ostras, almejas y langostas. Algarrobo, de Terranoble , es uno de mis favoritos. Excelente performance precio / calidad. Es muy equilibrado en aromas, con un lado cítrico justo en estructura y en aportar frescura en cada copa. Viene del Valle de Casablanca de un sector de la viña que se llama Las Dichas, expresando su origen de clima frío. Lo tomas y sientes el lugar. Mar, playa y costa todo el año”.

“Los vinos clásicos no necesariamente son de grandes marcas ni de etiquetas que algún momento se convirtieron en memorables. A veces se trata de algo más simple: son vinos claves a los cuales uno retorna de tanto en tanto, y nos remiten a un sabor, a un gusto característico, al que uno se dirige por el placer requerido. Refugio Pinot Noir de Montsecano representa un poco esa idea. Es un vino que en cualquier momento del presente sabe a sus inicios; es la misma jugosidad y hasta uno lo bebe en la misma pausa y goce de siempre. Maridar con personas queridas, a las cuales se les puede ofrecer queso brie, camembert, o los quesos frescos de Peralillo, bañados en aceite de oliva y un pan bien aireado y crujiente”

“Por ser una cepa de menos notoriedad en Chile, este es un vino muy entretenido y novedoso, con una relación precio calidad excepcional. Aunque muy elegante y de taninos sedosos, mantiene un carácter descollante gracias al lugar del que proviene, ubicado entre dos ríos. Además, Viña Maquis ha tomado la bandera del Cabernet Franc en Chile, así que no hay nadie más indicado que ellos para probar esta cepa. Es ideal para carnes, ahora que se acercan las Fiestas Patrias. Un vino tan sabroso nos ayuda a limpiar el paladar y refrescar de los excesos dieciocheros”.
“Otro que recomiendo es este vino rosado elaborado a partir de la cepa Syrah proveniente de la costa fría del Valle de Colchagua es ideal para los días soleados de primavera por su marcado frescor y atractiva acidez, gracias a su guarda 100% en tanques de acero inoxidable, sin paso por madera, que lo haría más pesado. Es perfecto para aperitivos, como una tabla de quesos y charcutería, también mariscos frescos o cocidos, carnes blancas como pollo y pescado o también ensaladas. Esa es la gracia de los vinos rosados y la razón por la que me gustan tanto, ¡son muy versátiles!”.
“Un torontel 100% nacido en el valle de Itata que me sorprendió desde la primera copa. Su perfil aromático, marcado por delicados terpenos, se muestra con una elegancia inesperada, mientras su acidez vibrante y sus apenas 11,5 grados de alcohol lo vuelven ligero y refrescante. Lo probé en una tarde donde la mesa unió contrastes deliciosos: navajuelas frescas que resaltaron su carácter cítrico y herbal y unos taquitos de carne a la olla con cebolla y cilantro. El vino no se intimidó, más bien se atrevió a dialogar con los sabores más intensos.

“Me encanta porque es un vino para muchas ocasiones. Se puede disfrutar una copa por sí sola en primavera, funciona bien para comenzar una comida y también para para acompañar cualquier buena conversación”