Zacarías Alarcón es un nombre que se debe conocer si de cocina chilena hablamos. Oriundo de Nacimiento, en la provincia de Biobío, entró joven al mundo de los restaurantes, primero como ayudante en locales turísticos del centro y después administrando locales grandes, antes de estudiar cocina para consolidar y darle forma a lo que había aprendido. Con una trayectoria ya nutrida, decidió abrir la fuente de soda Donde Zacarías allá por un lejano 1993, en Alameda —oficialmente avenida Libertador Bernardo O’Higgins— con Dieciocho, un lugar icónico que sigue funcionando hasta el día de hoy, con una clientela de fieles parroquianos que a diario acuden por su sabrosa propuesta sanguchera.
Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 1602 (esquina calle Dieciocho)
Y al contrario del triste devenir que han tenido algunas fuentes de soda, forzadas a cerrar sus puertas, Zacarías inauguró una segunda dirección en las Terrazas San Cristóbal, en pleno Barrio Bellavista en el paseo peatonal de calle Constitución, a pocos metros del cerro.
Es un comedor amplio, con capacidad para hasta 140 personas, iluminado, con mesas fijas que se parecen a las de una fuente de soda de toda la vida y tanto la cara del dueño impresa en el lugar, como una escultura de él frente a sus mesas para acordarse bien de su cara incluso cuando no está presente.

Este segundo local mantuvo intacto su recetario, con las mismas preparaciones que le dieron su fama hace treinta años en Alameda, además de algunos platos nuevos para responder a las nuevas tendencias de consumo. Esa es la ventaja que le da tener una cocina más grande y procesos más ordenados. La misma carta, pero hecha con mejores herramientas.

La cocina de Zacarías es una combinación de una fuente de soda con preparaciones tradicionales del recetario local. Queda claro desde que uno se sienta a la mesa y lo primero que recibe es una cortesía de sopaipillas con pebre. No se puede partir de mejor manera.
Uno de los imperdibles es sin dudas el Pastel de Choclo ($12.800), bien cargado al dulce como tiene que ser, con un enjundioso fondo de pollo marcado a la plancha y carne molida. También entre los favoritos de la casa está el Lomo Liso ($15.800, 350g) que se puede pedir a lo Pobre ($4.900), servido sobre una plancha caliente y acompañado de un plato cargado de papas fritas, cebolla caramelizada y dos huevos fritos listos para reventar encima.
Los sándwiches o sánguches chilenos son la otra especialidad de la casa, todos en churrasco y en pan frica. El Barros Luco ($10.500), favorito de muchos, tiene una sazón típicamente chilena y su queso mantecoso bien fundido sobre la plancha, un sándwich imposible de encontrar en otras latitudes. El preferido de don Zacarías es el Chacarero ($10.800), con sus jugosos churrascos de posta rosada, porotos verdes en su punto sobre capa y capa de carne, tomate en rodajas y el ají verde para un final picantito.

En su nuevo restaurante de Bellavista la carta se estiró más allá de la fuente de soda. Aparecieron el Chupe de Jaiba ($15.500), las Machas a la Parmesana ($18.600) y el Congrio Frito ($12.500), en respuesta a la demanda de los turistas por conocer la cocina costera.

Entre varios otros del recetario nacional y para el mes patrio en modo «celebración del dieciocho» tendrán de forma excepcional Anticuchos y unas Empanadas de Pino al horno que ya están dando que hablar. Con pasa y aceituna sin cuesco, son 12 centímetros de una masa delgada pero crocante por fuera, generosa a un pino que no le teme al sabor del comino. Y para completar la chilenidad durante septiembre, también está el clásico Terremoto, bebida nacional preparada con vino pipeño, helado de piña y granadina.

Aunque han pasado más de tres décadas de abrir su primer local, aún es posible encontrar a Don Zacarías deambulando por los alrededores de su local en Terrazas San Cristóbal e invitando a la gente a pasar para demostrarles lo rica que es la cocina tradicional chilena.
En resumen buen punto de partida o cierre para recorrer un barrio cultural y turístico de Santiago. El panorama puede comenzar con un paseo por Bellavista, visita al teatro, museos y rincones históricos, y terminar alrededor de una mesa larga, llena de platos, sabrosa y colorida para compartir. Una alternativa ideal tanto para quienes visitan la ciudad como para los santiaguinos y paseo familiar para redescubrir el barrio.
Terrazas San Cristóbal (TSC) es un paseo gastronómico y cultural ubicado en Providencia, a los pies del cerro San Cristóbal y en pleno barrio Bellavista. Su ubicación lo sitúa en un punto neurálgico de la vida cultural, turística y bohemia de Santiago, cerca del Metro Baquedano, Plaza Italia, el Parque Metropolitano, La Chascona -unas de las casas museo del poeta y premio nacional Pablo Neruda-, el Teatro Mori y el Centro Cultural Montecarmelo.
En este entorno, TSC reúne restaurantes, bares y terrazas al aire libre distribuidos en tres niveles, con propuestas para distintos públicos y momentos del día. Su oferta incluye marcas como Siete Negronis, Zacarías, Kechua, La Vermutería, Barbazul y Tapas y Birra, además de Güeros, La Chimba y Dala Gelatos. Con arquitectura abierta, terrazas panorámicas con vistas al barrio y al cerro, estacionamientos disponibles las 24 horas, bicicleteros y seguridad permanente. Un punto de encuentro para disfrutar la gastronomía, la cultura y la vida urbana de Bellavista.
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