En el camino al Arrayán, donde Lo Barnechea todavía conserva algo de campo, Doña Tina lleva medio siglo sirviendo cocina chilena tradicional. Lo que en 1970 empezó como una ramada con horno de barro hoy es una casona con capacidad para más de 500 comensales, manejada por los siete hijos de Agustina Gómez Palma, la fundadora.
La carta tiene unos cincuenta platos y todos juegan en la misma liga: cocina de olla, de las casas y de sobremesa larga. El pan amasado se sigue haciendo con la receta original. Las empanadas de pino llevan la carne picada a cuchillo, con huevo, aceituna y pasa como dicta la tradición. El arrollado se sirve en rodajas con un fondo de apio que corta la grasa del cerdo. El pollo al cognac va con caldo concentrado en vino, y el caldillo de congrio prescinde de la cabeza de pescado y se hace solo con verduras.