Speed Rack, la competencia internacional de coctelería exclusiva para mujeres, tendrá su primera edición en Chile el domingo 11 de octubre en Bar Sin Nombre (Mallinkrodt 170, Providencia), con entradas abiertas al público. Catorce bartenders, nueve de Santiago y cinco de regiones, disputarán la semifinal en la mañana y las ocho clasificadas competirán en la final desde las 17:00. Lo que caracteriza a esta competencia -organizadad a nivel local por las destacadas bartenders Nadín Elías y Raquel Mamani– es que todo lo recaudado va a fundaciones que trabajan por el cáncer de mamas y en este caso los fondos irán a Corredora por la Vida, fundación que apoya a mujeres en su regreso a la vida cotidiana después de recuperarse.
El nombre de la competencia viene de la barra misma. El speed rack es el riel metálico que va al frente de la estación de trabajo, donde cada bartender ordena las botellas que más usa, y la prueba central de la competencia lleva esa lógica al límite. En Speed Rack Chile, cada ronda consiste en preparar cuatro cócteles clásicos lo más rápido posible. No hay un tiempo fijo; el reloj corre hasta que la participante termina el cuarto trago y levanta las manos. El jurado evalúa velocidad, balance y precisión, y para eso mira la exactitud de las medidas, el orden de la estación, la técnica al agitar y el trato con quien recibe el trago. En esta primera edición, el panel lo integran Paula Troncoso, Chabi Cádiz, Stacey Swenson-McIlroy y la propia cofundadora de Speed Rack, Lynnette Marrero. Se espera que la final dure cerca de cuatro horas antes de cerrar con un after party en el mismo recinto.
Quienes quieran asistir a apoyar a las competidoras o a disfrutar del evento, pueden adquirir sus entradas en speedrackchile2026.netlify.app.
La ganadora recibirá un premio que la organización mantendrá en reserva hasta ese día, una decisión que busca motivar a que las bartenders compitan contra sí mismas y por la causa, no por la expectativa de lo que se llevan a la casa.
El proceso de selección partió en marzo, con una convocatoria abierta a todo el país a la que se inscribieron cerca de 80 mujeres. Cada una envió un video preparando cuatro cócteles, que fue revisado por un jurado compuesto por ganadoras de Speed Rack en otros países. De ahí salieron las 14 semifinalistas.
En los meses siguientes, la organización las capacitó y acompañó en su preparación, con un énfasis en mostrarles que la coctelería puede ser una carrera profesional. El objetivo es emparejar la cancha en un país donde no todas las bartenders tienen acceso a cursos, viajes o mentorías. Varias semifinalistas ya se presentaron en Artemisa y Lola Bar, donde vendieron cócteles al público y destinaron parte de lo recaudado a la fundación.
Las cinco competidoras de regiones (dos de Antofagasta, una de Concepción y dos de Puerto Natales) llegan a Santiago el sábado 10. Ese día tendrán una cena de bienvenida, conocerán al jurado y entrenarán con coaches que les darán retroalimentación antes de la competencia. Esa misma noche, Lynnette Marrero, cofundadora de Speed Rack, se presentará como bartender invitada en el bar Artemisa.
«Hay mucha gente muy talentosa que no está acostumbrada a mostrar su trabajo en redes y queremos darles la confianza y decirles que su trabajo habla por ellas mismas sin necesidad de que busquen validarse solo a través de redes sociales», dice Carolina Díaz, embajadora de Thomas Henry y encargada de prensa del evento.
Speed Rack fue creada en Nueva York por Ivy Mix y Lynnette Marrero, dos bartenders con larga trayectoria en asesoría de bares. Su punto de partida fue un dato que se repetía en cada competencia del rubro: casi no había mujeres participando, aunque sí trabajaban detrás de la barra. La respuesta fue un torneo solo para ellas, centrado en los clásicos para reforzar el estudio de las bases y el montaje de la estación de trabajo, y ligado desde el inicio a fundaciones que trabajan en prevención, tratamiento y acompañamiento del cáncer de mama.
Chile es el primer país de Sudamérica en recibir Speed Rack. En sus quince años, la competencia ya se ha realizado en México, Puerto Rico, Canadá, España y Australia, y en cada lugar mantuvo las mismas reglas que la fundaron: solo mujeres, solo clásicos y lo recaudado destinado a la lucha contra el cáncer de mama.
Esa alianza se concretó con Corredora por la Vida. Su fundadora, Francisca Larraín, tuvo cáncer de mama y al terminar el tratamiento constató que la mayoría de los programas de apoyo se enfocan en la prevención y en el periodo de tratamiento, pero muy pocos en lo que viene después. La fundación trabaja justamente en esa etapa, ayudando a otras mujeres a reinsertarse en su vida laboral y personal. Que la final se realice en octubre, mes de concientización sobre el cáncer de mama, refuerza aún más ese vínculo.
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