De la cocina callejera y los mercados nocturnos de los países asiáticos hay mucho que aprender. ¿A quién no le gusta comer con la mano? Varios platos al centro de la mesa, porciones chicas, precios justos y la posibilidad de ir picoteando frituras crujientes y preparaciones bien salseadas e intensas. Esa es la lógica que el chef Pablo González busca traer a Tera, su concepto de fake asian en Providencia.
El 21 de septiembre, con el cambio de temporada, el restaurante estrenó su carta de primavera. Mantiene los clásicos que te mostramos en nuestra primera visita y que le ayudaron a fidelizar clientes en sus primeros meses, y suma platos nuevos que en pocas semanas ya se cuentan entre los más pedidos.
Es una carta más fresca, con productos que recién ahora llegan a su mejor momento, como el choclo, y que volverá a moverse en verano, cuando entren preparaciones nuevas y salgan otras.
Este local de pocas mesas en Avenida Los Leones todavía es poco conocido para el público masivo, pero se ha posicionado rápido entre los oficinistas del sector y los foodies que andan siempre en busca de la última joyita. Y ahora sumó un menú degustación con platos que van cambiando semana a semana.
Por $44.990, Tera lanzó uno de los menús degustación más accesibles del rubro, con cinco preparaciones para compartir (sin bebestibles) pensadas para dos personas que difícilmente se van a ir con hambre.
La selección recorre la carta entre clásicos y estrenos, desde el choclo con mantequilla de miso hasta las costillas laqueadas. Puede incluir sorpresas fuera de carta y cambia cada semana. Mantiene el mismo espíritu de la cocina de Tera, que es comer con las manos cuando se pueda, untar, mezclar y pasar el plato.
Es una lógica que le habla directo a la clientela de habitués que Tera ha ido formando de a poco, y que con un menú que no se repite tiene una razón más para volver.
En Santiago, fake asian se volvió la etiqueta para cocinas que toman técnicas y sabores de Asia sin pretender fidelidad a una tradición en particular. Sabores de Corea, Japón, China e India que se combinan de las más diversas formas con técnicas o preparaciones también inspiradas de otros países. En Tera esa libertad parte del producto chileno y de una cocina que hace en casa buena parte de lo que llega al plato. Ahí preparan sus kimchis y fermentos, el ají y el ajo fermentados, los encurtidos y las bases de las salsas que después aparecen, de una forma u otra, en casi toda la carta.
El choclo es la señal más clara de que la carta cambió de estación. En el Corns Miso ($6.990) llega asado y macerado en mantequilla de miso, con shichimi togarashi y limón sutil. Es dulce sin empalagar, un equilibrio que se repite en varios platos de la casa, con un humo que se cruza con el umami de la mantequilla que se funde en la boca tras cada mordisco.
El Tostón de Atún ($12.990) lleva los sabores de Tera a un formato mexicano. Sobre la clásica base crujiente de tortilla va atún marinado en ponzu, mayo kimchi, hojas verdes, cebolla crispy, maní y chili oil. En el fondo es un plato liviano, hasta saludable dirían algunos, que se puede comer con la mano o con cubiertos.
Y si hay una de las nuevas adiciones que más ha gustado, son las BBY Ribs Cantonés ($15.990). Costillas de cerdo que pasan cuatro horas en olla con un caldo de verduras, antes de ser laqueado con una reducción de su propia cocción, 13 especias chinas, hoisin, salsa de ostras, soya y barbecue, hasta que la salsa se compacta sobre la costilla.
Se termina con ciboulette y cebolla frita, y llega con unas necesarias papas fritas ideales para dipear en sus jugos y una porción de ensalada. Son de esas costillas que -como se dice coloquialmente- basta mirarlas para que la carne se desarme.
Otros estrenos son, en rigor, una vuelta a lo conocido. La carne angus picada del tártaro ahora va en el Crispy Rice de Res ($11.990), con alcaparrones, verduras encurtidas y mayo miso, pero en vez del brioche se apoya en una croqueta crujiente rellena de arroz, bastante más contundente. Y en plena fiebre del sando y de la hamburguesa, Tera decidió combinar ambas en su Sando Burger Umami ($11.990) que trae una patty dentro de un pan lactal, con mayo miso, cebolla caramelizada, queso mantecoso, cebolla crispy y encurtidos de la casa.
La preparación anterior apareció en nuestra selección de tártaros sobre pan en Santiago, donde contamos esa primera versión de Tera.
Tera, una de las buenas aperturas de 2026, demuestra que hay visión de futuro con los cambios que implementó en su carta. Quitó lo que no funcionaba y dejó en su lugar los platos por los que sus clientes ya comienzan a recordarlos.
Sacar las Croquetas al Curry ($8.490) habría sido exponerse innecesariamente a reclamos porque son las favoritas de la mayoría. Una de las versiones más creativas que circulan en Santiago del clásico español, que llegan de a tres, rectangulares, rellenas de carne mechada y bechamel al curry rojo japonés, con un apanado tan fino que casi se confunde con el relleno y una mayonesa japonesa debajo. Se pueden comer con tenedor, pero tomarlas con la mano, morderlas y chorrearse los dedos es la experiencia completa.
En el menú degustación también puede aparecer el Tiradito Seúl ($10.990), otro de los más pedidos desde la apertura. Trucha chilena flameada, palta, cebolla y pimentón encurtidos, bajo una salsa que anda a medio camino entre la leche de tigre y la acevichada, con ají y ajo fermentados en casa, y un final de aceite de páprika ahumada y sésamo. Llega en un plato de buen porte y color encendido, de esos que se roban más de un like en redes sociales.
Tera sirve para resolver un almuerzo distinto un día cualquiera y también para una salida de fin de semana. Y como el menú degustación cambia cada semana, repetirlo varias veces tiene, por fin, una justificación.
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