Pablo González volvió de cocinas como Rocamó y Disfrutar con una idea bastante menos protocolar. Un local chico en Los Leones, con las mesas mirando a la calle, donde la carta se arma pidiendo varias cosas y poniéndolas al centro. Tera entra en la ola del fake asian desde el producto chileno, trabajado con técnicas asiáticas y con kimchis, fermentos y bases hechos en su propia cocina.
Desde septiembre corre una carta de primavera que no tocó a los favoritos, como el Tiradito Seúl, con trucha flameada y una salsa entre leche de tigre y acevichada, o las croquetas al curry, de empanizado tan fino que se funde con la mechada. Lo nuevo llega con costillas cantonesas laqueadas tras cuatro horas en olla, choclo asado en mantequilla de miso y un crispy rice que cambia el brioche del tártaro por una croqueta de arroz.
Hay menú ejecutivo al almuerzo y un menú degustación de cinco platos para dos a $44.990, sin bebestibles, que cambia cada semana.
