Casa Asa: un maravilloso almuerzo por $10.000 en el MUT

Casa Asa, una de las aperturas más interesantes del año, ofrece una cocina rica, fresca y saludable, con una imbatible relación precio-calidad hoy en Santiago.

Comer fuera en Santiago se ha vuelto un lujo. La inflación pospandémica golpeó fuerte las billeteras y dejó menos presupuesto para comer en restaurantes que -por las mismas razones- también vieron sus precios incrementados de forma abrupta en un corto periodo de tiempo. En este contexto de un Santiago cada vez más caro aparece Casa Asa, uno de los nuevos y más interesantes actores de la gastronomía actual, con la que es, muy probablemente, una de las mejores relación precio/calidad de toda la ciudad.

Detrás está Roberto Luque, el cocinero de Verde Sazón, que esta vez se desmarca de su línea vegetariana para armar una propuesta en torno al fuego, con carnes y vegetales conviviendo en la misma carta. Casa Asa, ubicado en el tercer piso del MUT, se inspira de las juntas en casa, con la parrilla encendida toda la tarde y pequeños platitos para compartir saliendo a la mesa, donde los acompañamientos y ensaladas tienen tanta relevancia como las proteínas.

El local fue diseñado por Estudio Fell, con una cocina amplia y abierta que deja ver todo el movimiento desde el salón y también hay dos mesas del reconocido artista nacional Only Joke que le dan un estilo único al ambiente. Son alrededor de 15 los cocineros que dan vida a los platos, funcionando a apenas semanas de su apertura como un engranaje bien aceitado que en el rush logra sacar plato tras plato sin que el ritmo decaiga, gracias a una operación y diseño de cocina bien pensados.

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Y si hay algo que es imposible de obviar dentro de toda esta propuesta es el precio. El menú de almuerzo cuesta $10.000 e incluye una proteína a elección entre las opciones más accesibles de la carta -abastero, pollo, cerdo, roast beef de punta picaña o el seitán de la casa- dos acompañamientos y una de sus infusiones heladas. La suma es un almuerzo contundente, que sale rápido, queda equilibrado en macronutrientes (otro de los atributos que el chef buscó) y, por sobre todo, accesible en cualquier momento del mes.

 

Divisor

 

Para repetírselo cada semana

Para entender los almuerzos de Casa Asa conviene partir hablando por sus acompañamientos, que son el verdadero centro de la propuesta. Son cinco en total y cada uno incorpora distintos elementos.

Uno de los más populares es el Mote Palta, que también lleva cranberries y nueces, atado con un aderezo de limón marroquí, servido en un timbal. Más lígero es el Kale Tahini, que suma membrillos encurtidos, cebolla morada en pluma y maní tostado chino, con la pasta de sésamo haciendo de hilo conductor. Hay un Burgol con tomate cherry, pepino, almendras tostadas y menta chifonada sobre una base de labneh, de sabores bien árabes; la Papa Asa, servida con piel, mostaza dijón, labneh y ciboulette; o la ensalada de Maíz Mote, con el conocido maíz peruano, cebolla morada y un aderezo de leche de tigre.

Ninguna de las ensaladas usa aceites de semilla ni grasas añadidas más allá de las que aportan sus propios ingredientes como la palta, las nueces, el maní, las almendras o el tahini, porque al ser pensadas para un menú de almuerzo, el objetivo es que no sean pesadas. Pedidas fuera del menú cuestan $1.500 cada una, una cifra que en 2026 suena casi a error de imprenta.

¿Cómo se llega a estos precios? Quizás esa pregunta da para otro reportaje, pero una de las claves está en el tipo de cortes que utilizan. En vez de tirar de lomo o filete, Luque trabaja con cortes más baratos como el abastero, la punta de ganso, la pulpa de cerdo, el pollo que -bien manejados- no tienen nada que envidiarle a productos más costosos. Cada proteína se pide con el punto de cocción que desee el comensal, del blue (más rojo que a punto) al bien cocido.

Flat Iron

 

Para tomar, cuentan con opciones de infusiones heladas como La Brisa Fría de Hoguera, una rebuscada forma de llamar a su té helado; o el Abrazo de Fuego, que lleva manzana, canela y anís. Cada una cuesta $1.900, nuevamente un precio de amigos, sobre todo cuando casi cualquier bebida de fantasía hoy parte sobre los $3.000 en la mayoría de los restaurantes. De momento están a la espera de la patente de alcohol, pero hay opciones de mocktails ($5.500) como el Jardín en Llamas un refrescante brebaje hecho con cordial de pomelo, albahaca y terminado con ginger beer.

 

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La tarde y noche en Casa Asa

Por las tardes y las noches la carta de Casa Asa se mueve hacia un formato más de picoteo, con varias opciones de platos para poner al centro de la mesa. Los cortes de carne, por ejemplo, sirven como fondo y para compartir porque llegan en la misma sartén caliente en que se terminaron, ya fileteados y listos para comer. Hay opciones como el Flat Iron de Black Angus ($10.000), bien jugoso y mullido, fácil de masticar; o la Punta de Ganso ($15.000) un corte poco utilizado de la parte posterior de la cadera de la vaca, pero probablemente uno de los más sabrosos.

Punta de Ganso

 

También ideal para el picoteo son los Ostiones de Tongoy ($10.000, 5 unidades), asados en una adictiva mantequilla avellanada con tropezones de jamón serrano y un toque de jengibre y ajo. Por suerte llega acompañado de una marraqueta de Pan León, ideal para remojar en los jugos de los distintos platos que pondrá en la mesa, otro de los sellos de esta cocina.

Sin duda alguna uno de los platos que romperá corazones es la Panceta de Cerdo ($7.500). Crocante por fuera, blanda y grasa por dentro, inteligentemente topeada con una leche de tigre con una acidez que ayuda a aligerar la grasa del corte.

Ostiones de Tongoy y Panceta de Cerdo

 

Y los vegetales, terreno conocido para Luque, también dicen presente. Pruebe los Espárragos ($6.200) con un expedito paso por las brasas y condimentados con sal, pimienta y apenas un toque de limón marroquí; o los Champiñones Royal ($8.500), plato que ya se ha vuelto un clásico de los asados en casa, rellenos de una mezcla de cuatro quesos, pincelados con mantequilla trufada y rematados con nueces caramelizadas trituradas.

En Casa Asa la cocina y el servicio es la de un gran restaurante, pero se cobra como en un comedor de barrio. Ideal para visitar con familia, por trabajo o con amigos cualquier día de la semana. Cuando le llegue la cuenta, no la revise dos veces.

Dirección, horarios y contacto en Guía Comino (ver más).

¿Dónde ir?

Apoquindo 2730, piso 3, local 301-1, MUT, Las Condes, Región Metropolitana.
Av. Apoquindo 2730, piso -2, Las Condes, Región Metropolitana
Av. Apoquindo 2730, Santiago, Las Condes, Región Metropolitana
Av. Apoquindo 2730, 7550268 Las Condes, Región Metropolitana
Apoquindo 2730, piso 3, local 301-1, MUT, Las Condes, Región Metropolitana.
Av. Apoquindo 2730, piso -2, Las Condes, Región Metropolitana
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