Bellavista fue durante décadas el eje de la movida nocturna de Santiago. Hoy, entre cierres y reinvenciones, el barrio intenta recuperar algo de ese vibra. Siete Negronis es parte de esa apuesta. El bar que nació en estas mismas calles en 2016 vuelve a instalarse en el barrio, ahora en el segundo piso de las Terrazas San Cristóbal.
No es un bar cualquiera. Siete Negronis sigue siendo el único bar chileno en haber entrado al ranking de los World’s 50 Best Bars, un reconocimiento que obtuvo en varias ocasiones y que lo posicionó como referente de la coctelería local.
Detrás de esta reapertura están Matías Supán y Matías Peredo, dos de los socios originales de Siete Negronis. El nuevo local tiene un diseño elegante, con una barra baja que permite ver lo que ocurre detrás y que invita a sentarse por horas a explorar su carta de cócteles. En este ondero bar, suena música disco e ítalo disco, una agradable curaduría musical que marca el tono de un lugar que podrá recibir hasta a 200 personas en simultáneo cuando habiliten su segundo piso.
El nombre del bar viene de que siempre mantienen siete estilos de negroni en su carta, así que este es el cóctel ideal para tomarle el pulso a este bar.

La propuesta principal gira en torno al negroni, pero las variaciones son lo suficientemente diversas como para que cada visita sea distinta.
El que rápidamente se convirtió en su best seller es el Di Pistaccio ($8.900), clarificado y acompañado de un bombón de pistachos. Una versión más ligera, con marcadas notas a pistacho pero sin alejarse de lo que es un negroni.
Más en el perfil dulce y tostado encontramos el Xocolat ($8.900), una genial mezcla de tres de sus negronis: el Barrel, macerado con chips de barricas de carmenere tostadas, uno macerado con nibs de cacao y otro que estuvo en contacto con chips de madera tostada. Llega acompañado con una barrita de chocolate amargo.
En esta misma línea tenemos al Mocacchioni ($8.900), que es el mismo Xocolat pero clarificado, lo que lo vuelve un poco más ligero y fácil de tomar. Con una decoración de chocolate amargo y chocolate blanco. La gracia de los Siete Negronis es que cada uno tiene un estilo único, pero todos mantienen el alma del cóctel original.
Uno de los clásicos que no puedes dejar de probar es el Classic Martini ($12.900) con Tanqueray Ten y el vermut Noilly Prat, combinación ganadora para este cóctel. Llega bien frío —como tiene que ser— servido en copa coupé y la mitad del contenido viene en una botella en un plato hondo con hielos para que se mantenga siempre a temperatura. Lo sirven con aceitunas chilenas, cebollín perla, alcaparrón y salicornias encurtidas en mezcal añejo para que uno mismo vaya jugando con los distintos perfiles.
Otro cóctel que sorprende por su tomabilidad es el Agua de San Pedro ($9.500), que aprovecha al máximo los ingredientes del norte de nuestro país. Tiene jugo de limón y pomelo rosado clarificados, hojas verdes, gotas de bitter de hierbas y especias, gin infusionado con rosa del año, jerez fino y ayrampo. Fresco, directo y fácil de entender en boca, de esos cócteles que uno puede tomarse sin problema tres seguidos.
Quienes prefieran algo que escapa de lo habitual, pueden optar por el Carcioffo e Capperi ($8.900), gin, jugo de pomelo, clarificado con amaro de alcachofas (Cynar) y clorofila de albahaca, servido con una hoja de alcachofa encurtida y un alcaparrón.
Su propuesta de comida incluye varias opciones «de bar» donde la mayoría son platos para compartir que acompañan bien su coctelería. Encontramos Tataki de Atún ($15.500), Tártaro de Salmón ($14.500) o unas clásicas Empanadas de Carne estilo argentino. También hay fondos más contundentes como el Asado de Tira ($15.500) o el Bife de Lomo ($17.500).
Siete Negronis vuelve a Bellavista con cócteles tan buenos como siempre, un ambiente cuidado y una carta que invita a probar más de uno. Un bar para quienes disfrutan de sentarse en la barra y dejarse sorprender.