Entrar a Osaka Santiago es sumergirse en una experiencia nikkei auténtica, respaldada por más de dos décadas de trayectoria. Este restaurante limeño, con diez sucursales en ciudades como Buenos Aires, Sao Paulo, Quito, Bogotá, entre otras, además de tres aperturas en camino, es reconocido internacionalmente como uno de los grandes embajadores de esta cocina fusión japonesa y peruana.
En Chile, Osaka abrió sus puertas en 2008 y rápidamente ganó notoriedad, llegando a posicionarse entre los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica en 2013, bajo la dirección del recordado chef Ciro Watanabe, fallecido en 2020. Actualmente, la cocina está liderada por Joannes Frkovich, quien asumió hace tres años y medio tras haber pasado por las sedes de Lima, Asunción y Buenos Aires.
El restaurante, con capacidad para 220 personas, ofrece un ambiente elegante, amplio y con luces tenues, ideal para citas románticas, encuentros entre amigos o reuniones privadas de negocios que se pueden realizar en un salón especial con capacidad para 25 comensales.
La carta de Osaka refleja la sabiduría de aquel viejo dicho: «si no está roto, no lo arregles» y desde su apertura han logrado mantener la vara igual de alta. Sus platos se caracterizan por sabores intensos y bien definidos de la cocina nikkei, con pequeñas variaciones que mantienen fresca la propuesta. Clásicos como las Inca Gyozas ($12.800), rellenas de pato crocante, cebolla caramelizada y shitake sobre huancaína caliente, son imprescindibles que nunca abandonan el menú.
En cada país, Osaka aprovecha el producto local. En Chile, la frescura de la pesca del día es protagonista absoluta en ceviches y tiraditos, resaltando peces como el pejeperro, la vieja y la cabrilla, trabajados con precisión japonesa y un toque criollo otorgado por salsas como la huancaína y el ají amarillo.
Para quienes busquen una experiencia completa, «Experiencia Osaka» es una opción recomendada, similar a un omakase, que combina tiraditos, ceviches, rollos y platos calientes, definidos mediante una conversación entre el comensal y el garzón.
A pesar del paso de los años y los cambios en la cocina, la calidad de Osaka es inamovible. Desde el trato en la materia prima, el restaurante está lleno de detalles que marcan la diferencia, como una carta de vinos bien cuidada y el uso de copas adecuadas para blancos y tintos.
Entre los platos especiales (Gentei) destaca el Miso Ceviche ($23.800), hecho con akami de atún de Isla de Pascua y leche de tigre al miso, o el elegante Natsu Maki ($13.800), de langostino, centolla y kyuri (pepino japonés), envuelto en láminas de salmón y palta, mayo spicy y quinoa crocante.
Para los días fríos, el Lobster Kare ($40.800), un chupe de pulpa de centolla, servido en una paila con crema de curry y langosta acompañado por crackers de arroz y nori ofrece sabores cálidos y profundamente satisfactorios. Para cucharear hasta no dejar rastro.
El Hotate Truffle ($9.800), niguiri de ostión con mantequilla y aceite de trufa, sopleteado, es un delicado bocado. El Ebi Mentaiko ($6.800), niguiri de langostino con salsa de ajíes peruanos y grana padano, aporta sabores profundamente criollos. También destacan el Sake Foie ($9.800), combinación irresistible de salmón fresco con foie gras y salsa taré
Una de las adiciones recientes a la carta es el Kani Taco ($12.800), con pulpa de centolla con ajíes peruanos, aceite de trufa, shari, kyuri y brotes de cilantro dentro de un alga nori crocante que funciona perfecto como masa de taco.
Finalmente, los Mochis OSK ($10.800) de tres sabores –matcha, chocolate con miso butter, y maracuyá– espolvoreados con tierra de matcha y cornflake, ofrecen un cierre perfecto, resaltando la propuesta creativa de Osaka.
Osaka se sostiene como uno de esos restaurantes que logra perdurar en el tiempo gracias al oficio en la cocina y a una propuesta que se mantiene fiel a sus raíces. Una cocina nikkei que -a más de 15 años de su apertura en Santiago- continúa siendo una apuesta que no falla.
Dirección: Av. Nueva Costanera 3736, Vitacura, Santiago.
Teléfono: +56 9 8879 0342