Un concepto con café de especialidad, pero distinto a muchas de las aperturas de este tipo que se ven en la ciudad. Belén Ortega y Nicolás Rivera abrieron Café 901 hace un año y medio en General del Canto, una pequeña calle a pasos de Metro Manuel Montt. Ella es enfermera y él dentista, pero decidieron dar un vuelco a sus vidas, salir de su zona de confort y vincularse con la música, que es lo que siempre más los ha movido a ambos.
Había varias opciones de qué tipo de proyecto crear, pero finalmente optaron por un café. Lo veían como un lugar para formar comunidad y para darles a músicos emergentes, diseñadores e ilustradores dónde mostrar su trabajo. Y así ha funcionado. Hace poco un tatuador pintó ahí una ilustración por el Día de Muertos, han hecho jam sessions, lanzamientos de discos y han tenido tocando a algunos djs, en eventos que han convocado hasta 100 personas en un local de 30 pax.
El horario normal termina a las cinco de la tarde, que es justo cuando suelen arrancar las tocatas, casi siempre con entrada liberada. Un jueves de octubre, el rapero Álvarofrvn rapeó completo frente al público su disco Causa // Efecto, al mes de haberlo estrenado. Una semana después, el programa de hip hop Lengua Rota grabó ahí su primer capítulo en vivo, con cuatro productores chilenos conversando sobre su oficio antes de un show de Old Boys Mob. Al día siguiente vino la primera jam session de The New Voice, el concurso de 77 Club, con sus ocho ganadores tocando para un público de todas las edades. Para una música que casi siempre suena de noche y en bares, eso abre la puerta a gente que en otros lados se queda afuera. Por ahí también han pasado nombres más conocidos como Akriila, quien hizo una firma de autógrafos.
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El nombre de Café 901 tiene una historia muy personal. Es el número del departamento en el que vivían, porque siempre imaginaron la cafetería como una extensión de su propia casa. El departamento era el punto de encuentro de sus amigos, y la idea era llevar eso más allá de la puerta. La distribución también es atípica. Arriba hay un altillo bajo el techo inclinado, con tragaluces y una baranda verde, donde están las mesas y una tornamesa para los invitados. Abajo hay un nivel más cálido y privado, forrado en listones de madera, con afiches enmarcados y una repisa con revistas.
La carta de café está construida entera sobre el espresso, pensando en atender rápido a mucha gente cuando hay eventos, aunque adelantan que pronto sumarán filtrados. Por ahora están todos los derivados, del flat white ($3.000) al dirty chai latte ($4.200) y versiones frías como el espresso naranja ($3.500) o el espresso ginger ($4.000). Todo se prepara con café de dos buenos tostadores locales, Numeral y Terra Azul, de los que van rotando orígenes y estilos de tueste.
Siguiendo la temática musical, han lanzado bebidas colaborativas con artistas. La Redvainilla ($4.000) toma el nombre de un EP que iba a sacar el productor Small Villain, y lleva espresso, tónica, syrup de frutilla y vainilla. La Senda Nostalgia ($4.000), que se quedó fija en la carta, debe su nombre a un colectivo de hip hop. Es una bebida de invierno, un mocaccino con syrup de naranja roja y canela, para traer esos sabores nostálgicos.
También apuesta por bebidas temáticas para darle rotación a sus productos. En septiembre tuvieron una inspirada en la michelada, con ginger beer, espresso y Cresta, el tajín chileno que se viralizó en redes sociales. Para Halloween y el Día de Muertos estrenaron el Espresso Horchata, que combina el café con una versión casera de la bebida de arroz mexicana. Llega coronado con blondie de caramelo salado, gomitas de calavera y una flor comestible.
La propuesta de cocina es acotada, pero funciona para un café de barrio al paso. Hay un croissant de jamón de pollo y queso gouda ($3.490) y un panini de jamón serrano, parmesano y rúcula con salsa de moras de la casa ($5.490). Si va con hambre, pida las Tostadas de Hummus ($4.990), que se distinguen, como todo en esta cafetería, por la buena selección de proveedores. El pan es de La Revuelta, y el hummus de betarraga, cremoso, viene de Farsantes, igual que las cebollitas encurtidas. Las completan tomate cherry, albahaca y una mezcla de mostazas de la casa.
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En los dulces, la mayoría de los productos son de Kinky, como los galletones de doble chocolate, triple chocolate o chocolate blanco con frambuesa ($1.800), ideales para acompañar un café.
Café 901 se suma a las propuestas gastronómicas que buscan darle espacio a la música y que demuestran la relación simbiótica que pueden tener ambas. Ideal para un café al paso en Providencia o para una tarde con amigos escuchando las nuevas voces que se presentan cada semana.
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