En la vereda de Galvarino Gallardo, un carro con canastos de flores secas y baldes con ramos frescos hace pensar en una florería. Adentro hay una cafetería de especialidad, abierta en agosto por Carolina Letelier y Rodrigo López, con diseño de Sarah Kutz (Zero Huella), mucha madera y una barra curva con una máquina de espresso verde olivo. Los ramos se venden igual que el café ($10.000 a $15.000).
El grano es de Microdosis, con una alternativa de Pickers Coffee Co., y la barra la lleva Alonso Pino, ganador de la 1ª Batalla Baristas del Chocolate. La carta se distingue por los syrups botánicos hechos en casa, y el latte de rosas y cardamomo ($4.200) llega a la mesa anunciado por su aroma. Para comer, bagel de la Panadería Rusa con salmón ahumado de Kunsal ($8.000), prensados en masa madre de Fornaio y una vitrina de pequeños productores, de donde sale el queque de zapallo y chai de Primitiva Saludable ($3.000), sin gluten ni azúcar añadida.