En Taller 1, desde las nueve de la mañana ya se ven grupos de personas trabajando en mesas con cafés, bollería y sándwiches. Al mediodía visitas de oficinas cercanas y del hospital acuden a buscar almuerzo en sus distintos locales, donde incluso se forma fila y a las siete de la tarde es cuando empieza a pasar la última camada de rezagados que caminan a casa con un helado, el último café de la jornada o una bolsa de pan bajo el brazo. De a poco, este cowork ubicado en General Salvo 20, en el edificio donde hasta 2003 funcionó la revista Paula, se convirtió en un nuevo pequeño cluster gastronómico.
Taller 1 desde el inicio estuvo enfocado en proyectos de la industria creativa, con oficinas, talleres, salas de reunión y su amplio y agradable patio interior. La parte gastronómica empezó como servicio para los arrendatarios, pero de a poco se ha ido convirtiendo en el motivo por el que mucha gente llega de afuera. Hay cafeterías de especialidad, una sandwichería al paso, bagels, helados, galletas, pastelería por encargo y hasta una destilería, todo a pasos del Metro Salvador, justo a un costado del ya popular Oculto Beergarden y a media cuadra del Barrio Triana, otro que se ha potenciado con propuestas como Da Bruno, Casino Latriana, Neko-San o Café Prensa.
Este es un recorrido por las propuestas gastronómicas de Taller 1, probadas y aprobadas por Guía Comino.

Una cafetería de especialidad donde todo el café que se sirve en Casa Salvo viene de una sola finca de Los Ángeles, en Cundinamarca, Colombia, del productor Alfredo Díaz, papá de uno de los socios. Ese es el gran sello y por eso mismo desde hace algunos meses el equipo tuesta ese grano en un local ubicado justo a un costado y también estrenaron un salón dedicado solo a los filtrados para sacarle el máximo provecho a esta virtud. El local cuenta con una terraza propia y además de la clásica propuesta cafetera cuentan con una carta de almuerzos donde aparecen platos como el Costillar de Cerdo Agridulce, cocido al vacío hasta deshacerse sobre un puré de camote, o el Boeuf Bourguignon. Con bebida y café -de especialidad, claro está- incluidos.

Michelle Bolomey y Julián Dattwyler llevaban un buen rato vendiendo encurtidos y salsas cuando decidieron abrir una sandwichería. Esos mismos frascos son hoy el sello de Farsantes Club, una barra to-go que trabaja con conservas propias y pan hecho en casa. El Lomito Queso, su versión propia del clásico, lleva cerdo cocido dos horas a 74°, mozzarella y chimichurri o una salsa agridulce de membrillo. El Gulive, su opción vegana, lleva betarraga asada en adobo de mostaza, rúcula, vinagreta de naranja y su encurtido de rabanito con jengibre. Todo sale en bolsita, listo para llevar. Con el frío dejaron de atender por la ventanita que da a la calle y ahora reciben en una puerta ubicada justo a la entrada de Taller 1.
Para un desayuno contudente o un almuerzo al paso está Dosis Coffee Lab, una barrita cafetera que además despacha preparaciones saladas clásicas. Trabajan con café de Draga, tanto en tolva como en filtrados, con Espresso, Flat White y Filtrados, más los populares Matcha Latte y Dirty Chai, entre otros. En lo salado se mueven entre croissants rellenos -el de Jamón Queso, es el más pedido-, sándwiches en baguette o ciabatta, tostones y un Pastrami con queso mantecoso en pan de masa madre ($7.500) con semillas de mostaza y pepinillos encurtidos. Hay también menú del día ($8.000), con crema casera, sándwich y té helado.
Instagram: @dosiscoffeelab
La abuela de Rosario Anich, fundadora de Olympia, fermentaba el yogurt en una olla tapada con frazadas para que no perdiera calor. En su familia sirio-palestina le llaman labán y a partir de esa receta surgió la base del helado soft de Olympia Frozen Yogurt, una heladería dedicada por completo al yogurt griego artesanal y uno de los locales responsables de que Taller 1 se haya convertido en un lugar de destino. El cliente arma el suyo eligiendo tamaño (pequeño $3.500, mediano $4.500, grande $5.500), base y sumando toppings y salsas: crumble de oreo, higo caramelizado, baklava, granola, manjar. La pasta de pistacho hecha en casa es la más popular de sus salsas así que no pierdas la oportunidad de probarla. No abre los lunes.
Contacto de Olympia Frozen Yogurt
Un local hermano de Olympia Frozen Yogurt, enfocado en sándwiches en bagels, el popular pan redondo con un agujero en el centro. En Oly’s Bagels el sistema es armar tu propia combinación, eligiendo el tipo de bagel, un queso crema -natural, vegano, de cebollín y ciboulette tzatziki o uno de pimentón con nueces y ajo confitado-, una proteína, dos toppings y una salsa, todo por $8.000. Para los que no quieren decidir nada hay cinco combinaciones ya resueltas como el Griego Ahumado, con salmón ahumado en frío, alcaparras y cebolla encurtida; o el Breakfast Bagel, con tortilla de huevo, tocino y salsa de merkén con miel.
Contacto de Oly’s Bagels
Si te gusta visitar cafeterías, es prácticamente imposible que no hayas probado ya las galletas de Aikuki. Catalina Espejo y María Jesús Rivero, dos diseñadoras, fundaron esta marca de pastelería vegana hace seis años y tanto ha sido el éxito de su producto que, vía canal mayorista, hoy se encuentran en decenas de cafeterías de Santiago y otras regiones. Todo se hornea en su local de Taller 1, pero no cuentan con atención a mesón. Los pedidos se hacen por su web y se retiran en la conserjería del cowork, donde la Caja Clásica de Aikukis es lo más vendido. La galleta es sin gluten, sin huevo y sin lácteos, y tienen desde opciones más tradicionales como la doble chocolate bitter, la de mantequilla de maní con chips o la de almendra crunchy con mantequilla de sésamo casera, hasta otras más novedosas como los Keki rellenos -el Apple Keki o el Banana Protein-, un Caramel Miso Bloom o el Kukei Rocher ($3.500).
Una torta que replica la noche estrellada de Van Gogh, otra con un arcoíris en relieve, otra de tres pisos para un matrimonio. Ese es el trabajo de Paloma Rivas en Valhalla, una pastelería online que funciona solo a pedido y que tiene su taller de elaboración en Taller 1, donde los clientes van a retirar. Partió con el proyecto en 2018 y hace poco más de un año opera desde el cowork. Su especialidad son las tortas personalizadas y decoradas por temática, aunque cuando hay disponibilidad también vende cajitas con pasteles más pequeños. Todos los pedidos se hacen por DM.
Dos químicos farmacéuticos renunciaron a sus trabajos en laboratorios para montar una destilería en Providencia. Constanza González y Pablo Santander consiguieron la primera patente de elaboración de alcoholes en la historia de la comuna y hoy destilan Gin Erva en una sala de producción de Taller 1. El gin usa lima kaffir como botánico principal, la lima más aromática que existe y a fines de 2025 ganaron el premio a Mejor Gin Contemporáneo del Año en los Catad’Or World Spirits Awards. La destilación sigue funcionando en el cowork, pero hace pocas semanas estrenaron un local propio en Triana 851, a dos minutos a pie, con un showroom, tienda, un alambique de cobre traído desde Serbia y tours con cata de gin.