Aunque a veces uno no se de cuenta, Santiago está lleno de panoramas cerca. A una hora de viaje, a veces menos, comienzan a aparecer pueblos, restaurantes escondidos, chicherías, viñas y puestos con artesanías locales. No hace falta planificar un fin de semana largo ni despertarse al alba. Basta con tomarse la tarde del sábado o el domingo para salir escapar de la urbe y encontrar experiencias que combinan gastronomía, cultura y paisaje.
Son panoramas probados, recomendables, donde la comida es buena y el entorno vale la pena. Acá van cinco opciones, todas a menos de una hora de Santiago, para marcar en tu calendario del próximo fin de semana.

Fotografías: Farlane Christie Browne
El Valle de Casablanca está a apenas 45 minutos de Santiago por la Ruta 68. Es un valle viñatero donde encontramos varias viñas abiertas al público con tours, catas y restaurantes.
Puedes visitar Villard Fine Wines, una de las viñas boutique más reconocidas del valle. Tienen tours guiados, catas y su restaurante en medio de los viñedos ofrece menús maridados con sus líneas premium. También está Bodegas RE, otra parada obligada. Esta viña se especializa en vinos innovadores elaborados en tinajas de arcilla, rescatando técnicas ancestrales. Sus tours incluyen el jardín de variedades ancestrales, las salas de producción artesanal y la bodega subterránea.
Si prefieres cerveza, puedes probar la increíble propuesta de CODA, en el km 69,5 de la Ruta 68. Varias salidas de schop, pizzas y recorridos guiados por su bodega para conocer más de cerca la propuesta.

Pomaire es ese pueblo de calles de tierra donde te puedes perder entre locales de greda y alfarería a menos de una hora de Santiago. Pero más allá de sus chanchitas de cerámica, lo que aquí vale la pena es la comida. El Parrón de Pomaire es un buen punto de partida. Sirven cordero al palo, cocinado cada día durante horas. En varios locales del pueblo puedes encontrar sus famosas empanadas de kilo, esas bestias rellenas de carne, huevo, aceituna y pasas que pesan literal lo que dice su nombre.
El paseo a Pomaire se basa en recorrer las callecitas polvorientas, curiosear las grederías y terminar en una mesa con mantel a cuadros comiendo como corresponde bajo un parrón. Vaya con hambre de verdad porque las porciones no perdonan.

Curacaví no es solo parada obligada en la ruta a la playa por sus dulces. La chicha artesanal que producen aquí tiene denominación de origen y sigue haciéndose como hace cien años. En la Chichería Daine de Segundo Daine puedes ver todo el proceso desde el zarandeo de las uvas en coligües. Don Segundo abre su bodega con reserva previa y explica cada paso mientras degustas su producto.
También está la chicha de Juan Toribio, que recién ganó el premio a la «Chicha Favorita del Público» en la Fiesta de la Chicha 2025. Trabaja con parras de más de 200 años y mantiene la receta ancestral. Ambas producen en baja escala, así que lo que pruebes es lo más parecido a la chicha que tomaban los carreteros que paraban a refrescar la garganta camino al puerto.
Dirección: parcela 51 – Cam. El Toro, Curacaví.

Casona El Resguardo está ubicada en el Valle del Aconcagua, en la ruta histórica que conectaba Chile con Argentina a través del Paso Uspallata, donde funcionó durante tres siglos como aduana. Hoy es un refugio de montaña con hotel y restaurante, a menos de una hora de Santiago.
El restaurante Río Comedor de Montaña inauguró en 2023 con una propuesta de cocina de producto que se nutre de la huerta orgánica del lugar. Funciona con menú de tres tiempos (entrada, fondo, postre) que cambia según lo que da la temporada. Destacan preparaciones como sus imperdibles sorrentinos rellenos de trucha ahumada con ricota casera. La carta de vinos incluye etiquetas del Valle del Aconcagua, como las de Viña El Escorial, a 45 minutos del lugar.
Entorno cordillerano, una casona de arquitectura histórica, varios detalles como el asiento del antiguo Ferrocarril Trasandino de 1910 en una de sus salas. Es un buen panorama para combinar con un día tranquilo en la montaña, con piscina y hot tub con agua de río, o simplemente para escapar de la ciudad.
Ubicado en el Parque García Huidobro de Pirque, este espacio reúne puestos de comida criolla y gastronomía mapuche donde se puede almorzar o tomar once al aire libre. Hay empanadas recién horneadas, cazuelas, sopaipillas, tortas caseras, y también preparaciones mapuches que no se ven tanto en Santiago. Se venden mermeladas, quesillos y otros productos directo del productor.
Hay encuentros de payadores, presentaciones de cueca y guitarrón chileno en el escenario Santos Rubio, y a veces hasta talleres de pan amasado. Es básicamente un punto de encuentro para comer comida de campo, comprar artesanía local y meterse en la tradición folclórica sin tener que irse tan lejos de la ciudad. Se llega por la Av. Hernán Prieto, km 7. Sábado, domingo y festivos de 11:00 a 20:00 horas.