Barrio Italia se ha convertido en uno de los polos gastronómicos más bullentes de Santiago. Hace poco más de una década era un sector tranquilo conocido por sus tiendas de antigüedades y muebles vintage, pero hoy es un hervidero de restaurantes, cafeterías, bares y pastelerías que abren sus puertas cada mes. Las veredas de Condell y Santa Isabel se llenan los fines de semana, las terrazas explotan en primavera y verano. Siempre hay algo nuevo que encontrar en sus calles.
Entre tanta oferta a veces cuesta decidir dónde comer. La buena noticia es que si lo tuyo es la pizza, este barrio tiene suficientes propuestas como para armar una ruta completa.
La napolitana tradicional se ha popularizado en Chile durante la última década, pero hoy también encontramos variantes contemporáneas que toman esos fundamentos y los transgreden, experimentando con masas de alta hidratación, fermentaciones prolongadas y combinaciones de ingredientes que desafían todo lo que dice el manual. Al mismo tiempo, la pizza neoyorquina gana cada vez más terreno con su masa fina, crocante y plegable, perfecta para comer al paso con una mano mientras caminas por la calle.
Acá te contamos de cuatro pizzerías -probadas y aprobadas por Guía Comino- que te harán gritar ¡Mamma Mía!

La tercera mejor pizzería de Sudamérica -según Top 50 Pizza 2025- estrenó un nuevo y remodelado local en plena Av. Italia. Michele Puzio, pizzaiolo de cuarta generación, lidera esta propuesta de vera pizza napolitana pero con algunas combinaciones de la casa, con una cocina abierta y un ambiente festivo que te transporta a la bella Italia. Su masa, hecha con harina italiana Caputto y la pomodoro a base de tomate San Marzano son garantía de calidad. Imperdible es la Rosatina, con crema de zapallo, salchicha salteada en vino blanco y coppa crocante; o la Primavera, con prosciutto, rúcula y tomate deshidratado. Tan popular es que siempre se forma fila antes de su apertura. Llegue temprano.

El espíritu callejero de las slice shops neoyorquinas en plena avenida San Isabel. Pedro Andrade pasó más de 10 años en NYC y trajo consigo esa experiencia de pizza al paso, con masa fina y crocante que se dobla sobre sí misma antes del primer mordisco. Aquí las porciones cuestan entre $2.500 y $3.500, lo que permite probar varias en una sola visita. La Paulie Gee, con pepperoni, miel picante y jalapeño, resume bien una propuesta audaz, directa y sabrosa. Acaban de estrenar un segundo local en Av. Los Leones con un formato más de restaurante en un agradable patio y con una selección de vinos.
Pizza de autora en un local íntimo de apenas 20 asientos donde la chef y dueña Ágata Quercia cocina todo en el momento frente a los ojos de sus comensales, como si fuera un omakase japonés. La propuesta se sale del molde napolitano tradicional y juega con ingredientes poco convencionales. Su best seller combina fior di latte, queso azul, ricotta, ají oro encurtido y miel. También sorprende con una base amarilla de choclo asado, salsa de albahaca picante y parmesano. Constantemente están experimentando con improbables combinaciones de sabores que siempre salen de la caja. Las masas fermentan al menos 24 horas con harinas italianas y cada pizza es jugosa, chorreante, de las que te obligan a tener servilletas a mano. Si no la has probado, no sabes lo que te pierdes.
Escondida en el segundo piso sobre Da Noi, Lazzaroni es una pizzería napolitana contemporánea que rompe todas las reglas comerciales. Christopher Vallefín y Joakim Rodríguez hacen masas de alta hidratación con biga que fermentan entre 48 y 72 horas, receta que está en constante experimentación. Su Carbonara lleva una yema curada en sal ahumada, que es toda una explosión de sabor, mientras que la Azzurra combina pera asada, queso azul, nueces y una reducción de vermut casero (hecho en casa). Además de las pizzas, tienen una carta de coctelería de autor basada en licores de inspiración italiana hechos por ellos mismos. Un lugar pequeño, que se siente casi como un bar clandestino, con ricas preparaciones que salen de toda norma.