Santiago se viene con otra semana de lluvia, de esas que obligan a andar con paraguas y a postergar cualquier plan que no sea llegar seco a la casa, así que para el viernes las ganas de salir van a estar acumuladas. Entre el viernes 23 y el domingo 25 los panoramas se reparten por media ciudad: una casona de La Reina con viñas y destiladores, el restaurante de un hotel en Isidora Goyenechea tomado por enólogas, un parque empresarial en Huechuraba lleno de parrillas, la Factoría Franklin convertida en fuente de soda y La Chascona, que por una noche recibe visitas fuera de su horario a quienes recibirá con un Coquetelón, uno de sus tragos más recordados.
Los precios van desde la entrada liberada de Barra Chile, donde solo se paga el vaso oficial (y lo que te comas), hasta los $70.000 de la feria de enólogas en Noso. Al medio quedan la copa de Degustar La Reina, que parte en $12.000, y la entrada de MOVI Night desde $25.000, que incluye vinos de más de treinta productores independientes y una fiesta que se estira hasta las tres de la mañana.

La primera edición de Barra Chile toma como modelo la fuente de soda de toda la vida, la del sánguche caliente y la conversación en la barra, y la lleva a la Factoría Franklin. Ahí, ocho sandwicheros compiten por el título de Mejor Sánguche Chileno en Marraqueta, que deciden el público y un jurado especializado. Entre los competidores estarán los cocineros de restaurantes como La Vermutería, Hilda Restaurante, El Ancestral, el Pobre Guido, entre otros.
El sábado se suma el Desafío del Pobre Guido, que consiste en comer 3,5 kilos de lomito en marraqueta, italiana o chacarera, en menos de 30 minutos para participar por un premio de $500.000 en efectivo. En la barra habrá varios bartenders invitados como Juan Arce, Camilo Solano o Camila Aguirre, que estarán haciendo preparaciones con pisco, gin, vermut y otros destilados nacionales. Completan la oferta café de La Loba, panes de Panadería La Superior y varias salsas de productores locales. La música en vivo va por cuenta de Tiro de Gracia, La Joya de Chorizo Salvaje, La Mantis y La Macanuda de Valparaíso, así que el fiestón está asegurado.

Pablo Neruda fue poeta y también un gran amante de la buena mesa, y famosas son sus “Odas” a las comidas y bebidas. Entre sus amistades, uno de los tragos más recordados del Premio Nobel de Literatura de 1971 fue “el coquetelón”. El escritor José Miguel Varas rescató la receta, que consistía en “la mezcla de una medida de cointreau, una de coñac y dos de jugo de naranja. Hielo picado. Con esa mezcla, bien batida, se sirve media copa, preferiblemente en copas altas, de champaña y se completa con champaña seco” (Aida Figueroa, “A la mesa con Neruda”).
Este sábado, la casa que compartió con Matilde Urrutia en Bellavista abre de noche para “Neruda desconocido”, un recorrido de la Fundación Pablo Neruda y Terrazas San Cristóbal. Deja de lado al monumento literario y se mete en los objetos y las historias chicas de La Chascona. Una de ellas está en el retrato que Diego Rivera le pintó a Matilde cuando su relación con el poeta todavía era secreta: ella aparece con dos cabezas y, escondido entre el pelo, se asoma el perfil de Neruda.
Terrazas San Cristobal – Constitución 241, Providencia, Región Metropolitana
Horarios, carta, reservas y más
La visita no tiene entrada aparte, porque se gana comiendo. Una boleta de consumo desde $15.000 en cualquiera de los restaurantes de Terrazas San Cristóbal da acceso a una persona, y una desde $20.000, a dos. Dos es el máximo por boleta, aunque la cuenta suba bastante más. Son veinte cupos por bloque, sin inscripción previa y según disponibilidad, así que conviene llegar con tiempo y pedir la mesa antes de que se llenen. Al final del recorrido, los asistentes podrán probar el famoso Coquetelón en el cierre de velada en el bar Siete Negronis. ¡Salud y poesía!
La Corporación Cultural de La Reina y El Buen Beber vuelven a ocupar la Casona Nemesio Antúnez, el centro cultural de la comuna que lleva el nombre del pintor, con más de 25 viñas, productores de destilados y expositores gourmet repartidos por sus salas el viernes y el sábado. Entre los vinos hay de todo, desde Clos des Fous hasta Weichafe Wines o Barberis Family Wines. Del lado de los destilados aparecen Pisco Trashumantes, Brandy Qutu y Gin Oretta, además de un espumante y una sangría para quienes no quieren pasar toda la tarde en tinto.
La entrada es liberada, pero para probar hay que comprar la copa. Conviene hacerlo por adelantado, porque en preventa sale $12.000 y en la puerta sube a $18.000 para el público general (los vecinos de La Reina pagan menos en todos los tramos). También habrá talleres guiados, con 20 cupos cada uno, por $25.000
La periodista María Paz Jiménez lleva 27 años en la industria del vino y conduce el podcast Vinos con Marypepa. Su diagnóstico es simple: “faltan más ferias de vinos para mostrar lo que están haciendo las enólogas en nuestro país”. Muchas de ellas, explica, trabajan junto a enólogos muy conocidos que se quedan con la foto. Por eso armó esta primera feria en Noso, del W Santiago, con 18 viñas representadas por sus enólogas, fundadoras o propietarias, que presentan sus nuevos vinos y cosechas.
El mapa es amplio. Va desde Andrea León, de Lapostolle, y Lorena Mora, que lleva veinte años en Concha y Toro, hasta proyectos más chicos, como Buena Esperanza de Mai-Ne Chang en el Valle del Huasco, o las dos viñas de Yumbel que llegan desde el Biobío. El aforo es de 200 personas.

Para quien está pensando en renovar la parrilla antes del verano, o simplemente quiere ver cómo otros manejan las brasas, la sexta edición de este festival junta ahumadores, cortes, salsas y equipamiento en Ciudad Empresarial. Hay demostraciones en vivo y un torneo parrillero, además de vinos y cervezas para acompañar la vuelta. La misma entrada permite pasar a Mundo Outdoor y VYVA, que funcionan en paralelo.
La noche parte a las 18:00 con más de treinta proyectos vitivinícolas independientes sirviendo sus vinos y conversando con quien se acerque. Conviene llegar temprano, porque las degustaciones cierran a las 22:30.
Desde ahí la noche cambia de rumbo, toca Lemon, banda tributo a U2, y después viene una fiesta de clásicos de los ochenta y noventa con un tramo de electrónica que se estira hasta las 03:00 am.
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