En El Pobre Guido se come con las manos y se asume de entrada: no hay cómo salir limpio de un lomito de esta casa. La pulpa de cerdo se cocina entera sobre la plancha, se corta en lonjas al momento y se hidrata con sus propios jugos, que caen a un cajón abajo y vuelven arriba en circuito cerrado. El pan es marraqueta de Panadería La Superior. Llegan tres salsas: ajo rallado, mayo casera y un pebre con merkén ahumado que vaya que pica. Quien sabe, las carga todas sobre el sándwich abierto y se olvida de los cubiertos. La fuente de soda nueva, a pasos del puesto original en Franklin, suma una carta extendida sin tocar su receta original. El Clásico, es el más pedido hasta el día de hoy y suman opciones populares como el Italiano. Hay churrascos de posta rosada, una mechada que llega con un caldo aparte estilo birria y jugos naturales en jarras de vidrio que cambian con la temporada. Una fuente de soda en toda regla.