La Rompiente es el nuevo restaurante de CV Galería, ubicado en un refaccionado espacio donde antes se encontraba La Picantería. El espacio fue completamente refaccionado para hacerlo sentir más acogedor. En sus paredes, un gran mural con olas del mar nos pone en ambiente para lo que vamos a comer.
Como se puede deducir por su nombre, es un restaurante enfocado en el producto de mar, con piscinas donde conservan vivos mariscos bivalvos como machas, ostras o choritos.
De hecho, uno de sus aspectos más llamativos es el Oyster Bar, una barra con una piscina llena de ostras de la Isla Grande de Chiloé, listas para servir en el momento. Tienen ostras chilenas, semi exportación, exportación y japonesas, según disponibilidad. Para acompañarlas hay una variedad de ‘preparaciones’ como la Chalaca de salicornia, la Chalaca de Ulte o la Acevichada.
Cuentan con promociones de Ostras & Burbujas, como el Brindis Marino ($30.000) que incluye 12 ostras chilenas, una preparación a elección y una botella de espumante Undurraga Supreme, ideal para una cita romántica.
El chef a cargo es John Araya, quien anteriormente estuvo en La Picantería. Para La Rompiente creó una carta desde cero, pero mantuvo algunas preparaciones emblemáticas como la oferta de pescados enteros, que aún puedes pedir con la salsa de mantequilla con chips de ajo negro.
También hacen pescados enteros específicos a la medida, siempre y cuando se solicite con antelación.
Es una carta de restaurante de mar. Para comenzar hay mariscos frescos como ostiones, almejas, choros maltones, machas, chochas o erizos, todo según disponibilidad.
Hay opciones calientes como el Grill Marino ($33.000), que incluye pesca del día, pulpo, ostiones y camarones al grill, salsa grill y tártara de la casa; o la Empanada Frita de Loco y Choro ($5.500), rellena con un pino de locos y un inteligente uso de choritos ahumados de Chiloé para entregarle ricas notas a humo sin opacar al loco.
Su carta ofrece distintos especiales cada semana, hechos con productos que no encuentran siempre. En nuestra visita, probamos un Tiradito de Lenguado, con salsa acevichada de ají amarillo, palta asada, chalaca y piel crocante de pescado. Bien ejecutado, con un toque de picor y con esa sazón peruana que lo levanta aún más. Anteriormente han tenido como especial un chupe de jaiba o distintos tipos de ceviches de pescados de roca.
La Rompiente trabaja pescados de 200g con acompañamientos. Normalmente tienen corvina, palometa, salmón, róbalo y congrio, pero si las mareas entregan otros -como lenguado o atún- también se incluyen en la carta.
De fondo, pida Arroz Caldoso de Mariscos ($29.000), una generosa porción para poner en el centro de la mesa, que trae pulpo, camarones y pescado, cuidadosamente servidos sobre un potente arroz caldoso con crema de ají amarillo. Busque su concolón o socarrat -esa parte quemada que guarda el sabor concentrado- al fondo de la sartén. Insuperable en estos días de invierno.
Aunque el foco está en el mar, hay también espacio para quienes buscan carnes bien tratadas: Magret de Pato ($29.000), Filete Saltado ($19.000) o Garrón de Cordero ($34.000), entre otras alternativas.
Para el cierre dulce pruebe el Cheesecake de Pistachos ($6.000), con helado de mascarpone y láminas de chocolate blanco, que llega en un hermoso montaje.
En definitiva, esta nueva apertura marina cumple con su promesa de una cocina marina fresca y centrada en el producto, con entretenidos platos para disfrutar de su piscina de ostras y porciones generosas en todos sus entradas, fondos y postres, donde el sabor va siempre por delante.