Alleria es un restaurante de auténtica pizza napolitana que acaba de abrir nuevo local en plena Av. Italia, casi en la esquina con Santa Isabel. Afuera del local se forma una fila antes del horario de apertura y desde que abre sus puertas, el local está lleno. Adentro, Michele Puzio sonríe, da instrucciones a los miembros de su equipo, siempre con alegría, mientras entona a viva voz el popular tema de Ricchi e Poveri “Che confusione, sarà perché ti amo”. Razones para cantar hay de sobra.
El diseño del nuevo local es ad hoc a la propuesta y transmite esa vibra del relajo y el desparpajo para disfrutar la vida de los italianos. Todo es abierto: la cocina, la sala de producción y la copería. “Napoli exige que todo se deba ver. Nos gusta saber de dónde viene los productos que ponen en el plato. Tiene que ver con la transparencia, con exponerse sin miedo a nada y nos atenemos a la consecuencia de nuestros errores cuando se cae un plato o accidentes de ese tipo”, explica Michele. Los colores que eligieron son más bien neutros porque querían que lo que destacaran fueran los ingredientes de sus pizzas.
Alleria pasó de un local de 47 m2 a uno de más de 200m2 y continúan llenándose. A lo largo de los años han ganado la fama de ser una de las mejores pizzas de la ciudad, título más que corroborado por Top 50 Pizza, que en 2025 los condecoró con el puesto 3° entre las mejores pizzerías de sudamérica.
El nuevo local, por su tamaño, su servicio y su propuesta, es un restaurante con todas sus letras. El concepto que tendemos a entender por pizzería es más el de un boliche donde uno puede comprar una pizza -muchas veces al paso o para llevar- pero este local eleva la vara.
El servicio es el de un restaurante de primer nivel, con el cambio de local ampliaron su equipo de sala y de cocina para ofrecer una experiencia de restaurante de primera. Son 32 personas las que conforman su equipo de trabajo. Aquí las pizzas se ponen en un escenario a la altura de su calidad y la oferta se complementa con entradas, postres y algunos platos que nada tienen que envidiarle a los bistrós de moda. Aún no cuentan con patente de alcohol, pero se espera que esté lista muy pronto.

Uno de los favoritos para comenzar es la Rosticceria para una persona ($6.100), una entrada que incluye un Croquet de papa apanado relleno con mozzarella y pepperoncino; y un Arancini, una especie de albóndiga de risotto. Vienen acompañados con una salsa de tomate San Marzano, receta estrella de la casa. En ambos casos, la fritura es ligera y se agradece, especialmente cuando es el preludio para una pizza.
Que las pizzas de Alleria se hayan vuelto tan populares no se puede explicar por un solo factor. Su salsa de tomate San Marzano que se sirve en su forma más pura, no la alinean con orégano, solo le echan sal conservando el sabor de la pulpa del pomodoro italiano. Luego está el uso de los ingredientes, ya que en Alleria toda la materia prima que utilizan es de primera calidad. Por último está la masa. Aquí tiene un proceso de alrededor de 48 horas, utilizando solo harina italiana Caputto, una de las mejores y más antiguas del mundo. Michele es pizzaiolo de cuarta generación y continúa con la misma receta que le enseñó su nonno Ciro y que ahora él transmitió a su hijo. Desde la fermentación al ovillado y hasta su entrada al horno.
Y es precisamente una de las pizzas creadas por Luciano Puzio, su hijo, la primera que llega. La Rosatina ($28.900), nombrada en honor a sus abuelas Rosa y Tina, se acaba de agregar a la carta y escapa de los ingredientes napolitanos tradicionales. Es una pizza a base de crema de zapallo, con una salchicha de campo salteada en vino blanco, puerro, mozzarella fior di latte y se termina con una exquisita coppa crocante y pecorino romano rallado. Un verdadero lujo de pizza que muestra la mejor cara de algunos exquisitos productos de la despensa italiana.
Otra imperdible es la Primavera ($20.570), una de las más vendidas del local. Mozzarella fior di latte, rúcula fresca, prosciutto, grana padano, tomate deshidratado y aceite de oliva. Una de las grandes virtudes, tanto de esta pizza, como de la anterior es el buen uso de la charcutería italiana. Saben exactamente con qué combinarla y en qué cantidad usarla. Lo mismo que la rúcula, que muchas veces la encontramos en exceso en este tipo de pizzas y termina tapando al resto de los ingredientes. Aquí la clave es que los ingredientes pasan menos de 1 minuto en el horno y por lo tanto mantienen todo su sabor. “Están vivos”, dice Michele.
Para terminar pruebe el Tiramisú Alleria ($15.900), el mismo de siempre pero cubierto de una capa de ganache de nutella. Más goloso, imposible.
El futuro que depara a Alleria es brillante. Michele está trazando un plan de 10 años a través del cual quiere compartir todo su conocimiento de 33 años de gastronomía en Italia. “Queremos abrir una gelatería artesanal, un delivery de sándwiches, una trattoria y vamos a terminar con un resort”, adelanta.
Este nuevo local es un importante salto para un restaurante de pizzas que representa a Chile como ningún otro en esta categoría. No hay dudas que la vita è bella después de comerse una pizza en Alleria.