Hay una hora, cerca del mediodía, en que las mesas de Tralkán se llenan de abogados, funcionarios públicos, corredores y oficinistas que salen a buscar refugio antes de la próxima reunión. Esta cafetería de especialidad está ubicada en calle Nueva York, una de las más hermosas de Santiago, en el mismo histórico barrio donde se encuentra la ex La Bolsa de Comercio de Santiago, el neoclásico ex Hotel Mundial o el mítico Club de la Unión.
Se llama Barrio La Bolsa por el edificio triangular que Emilio Jéquier inauguró en 1917 a la vuelta de la esquina, donde por décadas se transaron acciones a viva voz. A pasos está el mencionado Club de la Unión y, en el mismo número 52 donde se ubica Tralkán, está el edificio Ariztía, que al levantarse en 1921 fue el primer rascacielos de Santiago y el primer edificio de oficinas con ascensor del país.
Adentro de Tralkán, el ambiente es acogedor y cumple con sentirse como un refugio ideal para una pausa. Cañerías de cobre cruzan el techo a la vista, hay afiches de festivales de jazz sobre una pared gris y una repisa metálica con plantas y libros junto a la entrada. Caben unas 30 a 35 personas entre las mesas de adentro y la terraza y es muy común ver a gente trabajando sola frente a un computador o una un grupo discutiendo temas de trabajo.
Detrás del proyecto está Benjamín Ortiz, que abrió el local en 2023 apostando por el café de especialidad y por preparaciones de autor en base a esos granos, hechas a mano y con recetas que no vas a encontrar en la cadena estadounidense que opera justo a su lado.
En Tralkán, están disponibles todas las opciones clásicas de cafetería, pero lo ideal es aventurarse con sus bebidas preparadas, donde mayor creatividad y diferenciación demuestran. Un ejemplo es el Micelio Latte ($4.490), una de las novedades, que lleva hongos deshidratados, avellana y caramelo, lo que entrega una taza de notas otoñales y terrosas.
Desde su apertura, la bebida de autor más pedida es el Latte Navegado ($4.200), hecho con un syrup de vino casero -con clavo de olor, canela, cardamomo y naranja- combinado con un shot de espresso. El resultado efectivamente recuerda al tradicional cóctel, con ese toque de acidez, fruta y especias navideñas que tan buenos recuerdos trae.
De su vitrina, es fácil tentarse con el Cheesecake Naranja Cacao ($5.290), una de las preparaciones dulces más vendidas del local. Una porción del popular postre neoyorquino, con base de chocolate y coulis de naranja, que tiene una suave textura y dulzor controlado, lejos del empalago que suele arruinar este tipo de preparaciones.
Para acompañar el café, su esponjoso Rollo de Canela ($3.290) es la opción ideal, aunque si prefiere algo más ‘light’, cuentan con una línea keto, endulzada con alulosa y hecha con harina de almendras, donde encontramos un Cheesecake de Mantequilla de Maní ($4.890) y otro de Pistacho y Frambuesa ($5.190).
Para los más puristas de la cafetería de especialidad, cuentan con filtrados en V60 con microlotes de un solo origen de Kawas, mientras que fanáticos del chai o del matcha, también encontrarán una sección de la carta dedicada especialmente para ellos con instagrameables preparaciones. También en su carta salada encontramos sándwiches, almuerzos caseros y ensaladas.
Un spot ideal en pleno centro para trabajar solo, para reuniones o simplemente para tomarse una pausa con un realmente buen café.