Ubicado en Av. Nueva Costanera 3750, Vitacura, Dagán se abre como una ventana amplia al Mediterráneo: no solo la Italia o España más conocidas, sino también riberas menos exploradas como Turquía, Siria, el Líbano o el norte de África. El salón, inspirado en la arquitectura de islas griegas como Mykonos o Santorini, suma amplitud, luz natural y un ambiente que funciona tanto para almuerzos relajados como para cenas de buen nivel.
La propuesta gastronómica arranca con entradas como el Mix Mezze —babaganush, muhammara y labneh con pan pita recién hecho— y un Feta batido con tomate cherry, aceitunas, pistacho, albahaca y aceite de albahaca. Entre las opciones calientes para compartir están los Kibbeh fritos —croquetas de carne y burgol rellenas de res y cordero con avellanas— y los Manti dumplings, masa fina rellena de carne de res y cordero, servidos con labneh, salsa cítrica, almendras y menta: contrastes de sabor, textura y temperatura.
También hay platos con identidad local y twist exótico, como el Carpaccio de Locos: láminas de loco sobre salsa de coco y tahine verde, alioli de ajo negro, cebolla perla encurtida y palta. Una preparación que hace justicia a su buena materia prima.
De fondo la expresión máxima del Medio Oriente está en el Kebab de cordero, acompañado con hummus, alioli de harissa, pan pita, arroz árabe y tabbouleh. Un imperdible que puede compartirse entre dos.
De postre el tradicional Baklava o el Babka, una esponjosa trenza de masa rellena de chocolate y avellanas con salsa de toffee y helado de mascarpone.
La coctelería, dirigida por Christian Rossel, propone técnicas refinadas con identidad mediterránea: jarras para compartir como el Clérico del Egeo y el Tinto Ibérico; tragos de autor como el Té marroquí (whisky + gin infusionado en té verde, manzana y menta); y mocktails que también sorprenden, como el Baklava Pepino con horchata de pistacho y almendras.
En resumen, Dagán no busca simplemente replicar la cocina mediterránea, sino ampliarla, reinterpretarla con productos locales y un espacio cálido que invita a quedarse.