La Chimba es una cantina en las Terrazas San Cristóbal que se toma en serio la cocina chilena para compartir. En su carta mandan chorrillanas como La Balmaceda ($20.900 para dos) llega en plancha de fierro con lomo, pollo, chorizo, cebolla caramelizada y dos huevos fritos de yema entera. La Tabla Errázuriz ($20.900), un guiño a la película Denominación de origen, junta longanizas de Chillán, San Carlos y Valdivia con pebre, ají verde, pepinillos y pan amasado. El Amor Completo ($17.900) es un chupe de mariscos de temporada, cremoso pero sin exceso de leche, con sopaipillas pequeñas para rescatar el gratinado de los bordes. Entre los sánguches, pruebe El Último Grumete ($14.900), una hamburguesa de salmón con mayonesa de ajo y papas fritas. De postre está el Dulce Patria ($3.900), una crema de almendras y coñac hecha con una receta de la familia de Eusebio Lillo. Para acompañar hay cervezas, vino país, borgoña o cola de mono, entre varias opciones de combinados con destilados chilenos.