La Reina es una comuna de manzanas largas y casas con antejardines, principalmente residencial y con el comercio repartido en pequeños núcleos que ya todos sus vecinos conocen. Sus habitantes, acostumbrados a moverse en auto, no tienen problema en manejar hasta otras comunas, incluso para buscar algo que comer como croissant o tortas.
Sin embargo, desde marzo de 2025 el panorama comenzó a cambiar. En Simón González, una calle residencial como cualquier otra del sector, abrió Gaia, una pastelería emplazada en un local pequeño, con vibra de barrio y una cautivante vitrina rápidamente ha ido convenciendo a los vecinos de que no es necesario salir de la comuna para tener buena bollería. A punta de calidad y buen producto es como han ido formando su clientela de habitués.
Detrás están Alejandro Espinoza y Javiera Villegas, que viven a pocas cuadras de ahí. Los dos llegaron a la pastelería a través de las competencias, probablemente una de las vías más exigentes de este oficio. En julio de 2022, el equipo chileno que integraban ganó la Copa América de Pastelería, disputada en Santiago, dejando atrás a Estados Unidos y Argentina. Ese primer lugar les dio el cupo para la Coupe du Monde de la Pâtisserie, la final que se lleva a cabo cada dos años en Lyon y que reúne a los mejores del mundo. Fueron en enero de 2023, con Espinoza en la prueba de chocolate y Villegas en la de azúcar y terminaron undécimos en una edición que fue ganada por Japón.
Es un oficio completamente distinto al de abrir a las ocho de la mañana y vender pasteles y bollería al público, así que tuvieron que aterrizar su trabajo a lo más reconocible. Y si bien Gaia tiene pastelería de autor y una bollería donde utilizan varias de las técnicas que aprendieron, el producto que venden es fácil de interpretar. Medialunas, rollos de canela, hojaldres, todo con pequeños detalles y ajustes de montaje que delatan ante el ojo acucioso, el trabajo que hay detrás.
A eso sumaron pan. Hogazas y pan de molde, que en un barrio sin panadería artesanal cerca pesan más de lo que parece, porque convierten la visita en algo semanal y no ocasional. En verano aparecen helados soft con recetas propias y en fechas como Navidad o Halloween suman productos temáticos.
La idea era acercar a La Reina una pastelería contemporánea, aprovechando que no hay nada similar en el barrio.
Partamos hablando de sus Medialunas. El best seller del local y se entiende apenas la tomas con tus manos. Es alta, regordeta, pintada con un almíbar levemente cítrico por la ralladura de naranja y tiene una textura algodonosa que da ganas de apretarla antes de rasgarla con los dientes.
Más creativos se pusieron en el Javivi, una masa hojaldrada parecida a una danesa, pero sin el hueco central, bañada entera en mermelada de mandarina y topeada con pistacho molido. La confitura ablanda el exterior, así que el hojaldre queda apenas crocante y no se desarma cuando lo pones en la boca. Cada mordida es dulce, sin zonas solo con masa.
También hay espacio para las tartas. El Flan Parisien es una especie de tarta vasca sin queso, de sabor cercano a una pastelera y menos dulce que otras preparaciones del estilo. El Cheesecake de la casa va por el lado más untuoso, casi tanto como el manjar que lleva encima y lejos del neoyorquino, más compacto de estructura.
Las Galletas, que a pesar de lo clásicas que son actualmente se encuentran en tendencia, por supuesto que tienen su lugar en Gaia. Son de textura chewy, de esas que no se desarman ni generan miga al morderlas, estilo favorito de quien escribe. Hay de varios sabores, entre ellos la Dubai, que se lleva la preferencia de los clientes. Ahuecada en el medio y rellena con pasta de pistacho, kataifi y chocolate blanco. Es su versión del popular chocolate viral y en este caso es adictiva porque al morderla, las hebras de kataifi crujen una tras otra, casi como si fueran un peta zeta.
El público principal de Gaia sigue -y probablemente seguirá- siendo principalemente el vecino de La Reina que de a poco los va conociendo. Pero aquí hay producto para convertirse en lugar de destino y eso ya se deja ver en clientes que manejan desde otras comunas para conocer su propuesta. Y eso, si de pastelería se trata, es un logro por sí solo.
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