En 1993, Zacarías Alarcón abrió en Alameda con Dieciocho una fuente de soda que todavía atiende. Más de tres décadas después, su segunda dirección está en Terrazas San Cristóbal, en el paseo peatonal de Constitución, en pleno Bellavista y cerca de La Chascona (casa del poeta Pablo Neruda) y el Parque Metropolitano. Una ubicación que también lo convierte en buen dato para turistas que quieran recorrer el barrio y probar clásicos de la cocina chilena.
El local mantiene varios códigos de fuente de soda, con la plancha y los panes de completo a la vista, mesas fijas y una carta abundante. Antes de pedir llegan sopaipillas con pebre por cuenta de la casa. Entre los favoritos está el chacarero ($10.800), con posta rosada, porotos verdes crujientes y ají verde, además del lomo liso de 350 gramos ($15.800), que por $4.900 más sale a lo pobre, con papas fritas y dos huevos. La carta suma chupe de jaiba ($15.500) y machas a la parmesana ($18.600). En septiembre aparecen también anticuchos y una empanada de pino al horno, de masa delgada y crocante, con la aceituna ya sin cuesco. Pasado el Dieciocho, la mesa sigue siendo bien chilena, entre sánguches, carnes a la plancha y esos platos de fuente de soda que explican buena parte de la historia de Zacarías.