En Avenida Einstein, en Independencia, hay un clásico santiaguino que en septiembre entra en su temporada más movida. Las Pipas de Einstein es de esos lugares donde todavía se va a comprar pipeño y chicha por litro, en botellas y bidones, directamente desde una antigua bodega que mantiene intacto buena parte de su carácter popular.
Adentro, las enormes pipas de madera saltan a la vista, rodeadas de damajuanas, botellas y estanterías repletas de bidones. En el mes de septiembre la postal es todavía más sabrosa. Clientes entrando y saliendo con carros cargados de chicha y pipeño para abastecer las celebraciones dieciocheras.
La especialidad de la casa es el pipeño blanco y tinto, que parte en $2.600 el litro y llega a $10.000 el bidón de cinco litros. También hay chicha blanca de uva moscatel y rosada de uva país, ambas desde $4.000 el litro; chicha cocida premium, desde $4.500, que es más dulces y también más amigable para aquellos que son delicados del estómago. Otro infaltable es la clásica Chicha de manzana, desde $5.000. Además, venden tinto en distintos formatos.
Más que una tienda de vinos, Las Pipas de Einstein conserva esa antigua lógica de expendio popular: formatos grandes, precios a la vista y una clientela que muchas veces llega sabiendo exactamente qué y cuánto se va a llevar, para surtir sus propios restaurantes, bares y, como no, alguna celebración que lo amerita. Si vas cerca del 18 de septiembre las filas pueden ser largas pero avanzan con mucha rapidez.
Además, el lugar cuenta con un restaurante de cocina chilena y criolla, sencillo y familiar, que funciona como complemento de la bodega. Pero si hay una razón para venir hasta Einstein, especialmente en septiembre, sigue siendo la misma de hace años: salir con el pipeño y la chicha bajo el brazo.
Y ojo, un último dato, justo enfrente esta El Rincón de Einstein, donde venden quesos, empanadas, productos para lo picoteos y las infaltables longanizas, oriundas de San Carlos y Chillán.