La cocina de los pueblos originarios casi no tiene dirección fija en Santiago: el merkén y los piñones están en todas partes, pero los locales que sostienen ese recetario con nombre propio se cuentan con una mano. Willimapu, de la cocinera Cecilia Loncomilla, es uno de ellos. Partió en Franklin, siguió como cafetería en Barrio Yungay y desde fines de julio ocupa un local en la galería de Merced 346, la misma de Flama y Fábula.
El charquicán de algas ($10.000) junta chicoria, luga carola, lechuga de mar, luche y cochayuyo bajo un huevo frito de gallina kollonta. El cancato de salmón ($16.000) llega con salsa atomatada de longaniza, orégano de Socoroma, queso mantecoso del sur y una bechamel de piñones. Para picar está la pichanga sureña ($14.000) sobre papas nativas fritas, y para cerrar, la degustación de postres ($10.000) con picarones, catuto, mella y alfajor de avellanas. Todo se acompaña con muday ($4.000), trigo fermentado con miel de ulmo.