En Chef Fadi (Miraflores, pleno centro) la cortesía empieza antes de que pidas algo con un dulce de bienvenida apenas entras lo que mucho habla de este local. Fadi Haj Hussain llegó de Siria hace más de una década y montó su proyecto a fines de 2025, después de tres años haciendo pasteles desde su casa. Su sello es que el almíbar acompaña, no ahoga: menos baño dulce y más protagonismo para el relleno, al estilo sirio y no al libanés más extendido en Chile.
La vitrina ronda los 35 dulces y se vende por peso. El Knafe es la estrella —masa kataifi con queso de mano que estira al cortarlo— y conviene pedirlo si ves salir una bandeja recién hecha. El Baklava viene en cinco versiones, con más relleno que el promedio, y las Pulseras son la opción liviana, crujientes y casi sin almíbar. También hay chocolate Dubái por pieza ($1.000) y helados árabes con agua de rosas y pistacho.
Hay un par de mesas para tomar un café árabe con cardamomo mientras decides qué llevar. @chef_fadi_pasteleria, en el centro de Santiago.