A pasos de la Rotonda Atenas acaba de abrir la nueva sucursal de Mili Mili, la apuesta del chef Yong -el mismo de Jia You Yuan, en Estación Central- por una cocina china que oscila entre la fusión local y la sazón original. El espacio es más grande que el de Pedro de Valdivia y la carta repite la fórmula con la que viene cautivando a sus comensales desde hace varios años. Junto a las clásicas carnes mongolianas, chapsui y chaumin, aparecen los platos con sazón y preparación tradicional, ideales para compartir. La Berenjena Increíble se marina con cerca de veinte especias que el chef no revela, salvo por la soya fermentada, que -dice- es la clave para su casi cremosa textura. El Pollo Pasión es una relectura del pollo piña con jugo de naranja y tamarindo natural, de un delicado agridulce que no es para nada ostigante. También dentro de los platos veganos está la parrillada de Tofu -hecho en casa, frito y servido sobre una sartén hirviendo- que llega con zanahoria, cebolla y hongo oreja de cerdo, sin rastro del tofu chicloso que encontramos en otros lugares. Para ir en grupo, pedir mucho y compartir.