Detrás de Gino Lautaro, el nuevo restaurante italo-chileno de Barrio Italia hay un personaje inventado -el tío mecánico, DJ y cocinero de Toni Lautaro- y una consigna que el chef Matías Arteaga repite sin pudor: que la cocina italiana tiene que ser simple y dejarte contento. «De lo bueno, mucho», dicen, y la primera carta lo cumple con platos de invierno que abrigan por dentro.
Las charchas al tintán se cortan con cuchara sobre ñoquis al cacio e pepe. Los cavatelli llegan con un huevo de yema corrida que se vuelve salsa sobre un ragú de hongos con panceta. El girasol de zapallo flota en un caldo de mantequilla, naranja y salvia. Antes, antipasti con focaccia recién horneada; para cerrar, un tiramisú de la nonna más húmedo que la mayoría.
Arteaga no reinventa nada. Parte de recetas conocidas y mueve detalles chicos que terminan marcando la diferencia. Y no deje de acompañar con algunas de las preparaciones de su barra de aperitivi italianos.