Pablo González volvió de cocinas como Rocamó y Disfrutar con una idea bastante menos protocolar. Un local chico en Los Leones, con las mesas mirando a la calle, donde la carta se arma pidiendo varias cosas y poniéndolas al centro. Tera entra en la ola del fake asian santiaguino desde el producto chileno, trabajado con técnicas asiáticas y con kimchis, fermentos y bases hechos en su propia cocina.
Las salsas son el hilo que amarra todo. Aparecen una y otra vez, intensas y golosas, pensadas para untar, envolver y comer con la mano. El Tiradito Seúl llega con trucha flameada y una salsa a medio camino entre leche de tigre y acevichada; las croquetas de ragú al curry traen un empanizado tan fino que se funde con la mechada de adentro; y en el Chicken Emmy y el Koi Crunch Nikkei todo se envuelve en lechuga como si fuera un nem.
Hay menú ejecutivo al almuerzo y tres sandos nuevos, entre ellos un katsu de lomo. @tera.restoran, Providencia.
