Ignacio Lizama y Claudia Avello vendían pan desde su casa desde 2018, antes de que la masa madre se pusiera de moda, y en octubre de 2024 abrieron este local en La Florida. Hoy son cerca de veinte personas trabajando ahí. Lo primero que ves al entrar es una vitrina con marraquetas a $300, rodeada de la bollería más vistosa. El local es chico y todo se hornea en el mismo lugar, así que el olor a horno llega antes que el pedido. Las medialunas argentinas bañadas en almíbar son lo más vendido de la casa, más de dos mil unidades al día. El kanelbullar sueco es el más vendido de la casa, con la canela en pasta y azúcar perlada encima en lugar de frosting. Hay croissants de capas bien separadas, un NY Roll horneado más firme para que no chorree en la primera mordida y un pie de limón con curd más ácido que dulce. En lo salado, sándwiches en focaccia aireada, un bollo de tomate con queso y orégano, y una hogaza que rebanan del grosor que pidas.