A pasos de metro Tobalaba, un cocinero japonés llamado Yuki prepara el primer niboshi ramen de Chile. El caldo se hace con sardinas secas, shiitake y kombu que reposan más de 12 horas en agua fría antes de ir al fuego. Lo que sale es un ramen más ligero y transparente que los que acostumbramos en Santiago, con notas a mar desde el primer sorbo. La carta tiene cinco opciones a $9.500, toppings a $2.000 y de momento solo agua para tomar, aunque se puede traer lo que uno quiera. Ocho puestos, música relajante y un ramen distinto.