A media hora del centro, donde el camino a Farellones empieza a angostarse y el río corre al lado, abrió Ruhe Lodge, una casa de montaña que Tiare Takamiya, quien creció ahí, convirtió en cafetería y restaurante. El nombre significa «calma» en alemán y cumple esa promesa. El café llega en tazas de cerámica que Tiare modela con su madre, y que también se venden, así que probablemente vuelva con un souvenir a casa. Pero la sorpresa son las pizzas de masa madre. La veggie de temporada junta queso azul, higos en almíbar de la parcela y nueces tostadas, una mezcla de dulce, salado y amargo que cuadra completamente.
Del lado clásico están los huevos turcos, con dos pochados para reventar sobre el yogur, bien cremoso y con un nivel de picor más elevado que otras versiones de este plato; o el croissant parisino con jamón y queso, hecho en casa como casi toda la bollería. Para una mañana de sábado larga o una parada antes del ski.