En 2021 partieron como una dark kitchen especializada en sándwiches, y el boca a boca hizo lo suyo: en poco tiempo ya eran un nombre conocido entre los fanáticos del pan bien hecho. Un año más tarde abrieron Recreo con Hambre, felices de servir en mesa sus ya aclamadas creaciones como el Pollo Crispi (pollo frito con coleslaw, mayo curry y queso cheddar) o el Puerkorea (lomo vetado de cerdo, cebolla asada, rábano blanco encurtido, mayonesa y verde de cebollín). Todo lo preparan en casa: desde su pan brioche —suave, dorado, adictivo— hasta los encurtidos, la mayonesa, el pastrami y una línea de pastelería que complementa con dulzura su carta salada.
Con el tiempo han ampliado la oferta, manteniendo siempre el estándar. Hoy suman desayunos todos los días y un brunch bien surtido , ensaladas frescas y mocktails originales. Pruebe el sándwich de ave pimentón, el ave palta, los huevos benedictinos con pastrami y salsa holandesa o el recién estrenado, el Barros Luco, con filete a las brasas y se le agrega una mantequilla noisette, montado en un exquisito brioche con un dorado fascinante. A estas alturas todos son un hit del fin de semana. El local es pequeño pero con mucha onda. Atienden en una terraza techada y luminosa que da a una calle tranquila de Vitacura. En definitiva un favorito en su categoría.
