Kilú, Casa de Carnes, se ha instalado en una casona de Providencia con una propuesta clara: menos es más. Su carta se concentra en lo esencial, ofreciendo cortes de carne de un kilo con hueso —como lomo vetado, lomo liso o entrecot— preparados al carbón y a la parrilla, con el justo toque de sal y un punto de cocción perfecto. Cada corte se viene con dos acompañamientos, como papas fritas y ensalada, además de un aperitivo incluido en el precio ($42.900), y mes a mes se suman cortes invitados como la entraña o la punta de ganso.
Para quienes buscan una opción más ligera, al mediodía ofrecen menú ejecutivo con porciones de 300 gramos y guarniciones a elección. Tambien hay entradas como jalapeños rellenos o provoleta de cabra, bien asertivas si se trata de compartir. De postre el “Candy Bacon”, un sello de la casa que combina de helado de vainilla, miel de maple y tocino crocante.
La carta de vinos, bien curada, reúne etiquetas chilenas reconocidas junto a vinos de pequeños productores. En resumen, Kilú se presenta como un templo carnívoro donde la simpleza, la calidad y el ambiente íntimo son protagonistas, bajo la consigna de precios equilibrados.