En Maipú 357, en pleno Barrio Yungay, una casona de 1920 alberga a Espacio Gárgola, un local de tres pisos que se siente como entrar en una casa-museo. El nombre se lo da la gárgola de piedra en su fachada. Roberto «Tito» Baltra llegó en 1998 a recuperar el inmueble y en 2013 abrió el restorán junto a su pareja Claudia Sabat. Hoy conviven antigüedades, joyas, arte y exposiciones rotativas de pintura, fotografía o escultura.
La cocina trabaja con identidad chilena. Entre los favoritos, la Pizza Alcachofa de masa fina y crocante con pomodoro casero, mozzarella, pesto, tomate cherry y aceituna, apta para veganos; los Camarones en Panko con salsa al vino tinto reducida; y el Filete del Roto, sellado al vacío y montado a lo pobre, que alcanza para dos. De postre, la tartaleta de Membrillo Tostado con helado de harina tostada y caramelo. Para tomar, el Pebre a la Copa: pisco macerado en ají puta madre con tomate cherry, albahaca, aceto y tónica.