Adentro de la Galería Puerta del Sol en Manuel Montt, a metros de Avenida Providencia, está Café Lupo, una cafetería diminuta que parece más bien la extensión del living de alguien. Isidora Morales pasó veinte años en Barcelona y volvió con una idea específica: replicar esos cafés de barrio donde la personalidad del dueño se nota en la música, los objetos y la atención. Lupo, su gato negro, aparece por todas partes. En el logo, en las galletas con forma de gato que ella misma hornea, en ilustraciones enmarcadas y figuras repartidas en las repisas. El otro eje es el jazz, herencia de un padre jazzista con vinilos de Coltrane, Charlie Parker, Tony Scott o Benny Green girando en la tornamesa, prints en las paredes blancas y un libro de Murakami sobre retratos de jazz que vale leer ahí mismo. Café de especialidad, galletas veganas de Aikuki, queques que rotan. Una pausa de media mañana, al ritmo correcto.
