Aquí lo que sobresale es la conjunción de técnicas y salsas con composiciones punzantes, sedosas y vibrantes, propias de Nicolás Tapia, cocinero enamorado de China y del té, un aventurero que estimula tus papilas gustativas. Yum Cha se ha convertido en un destino fijo para foodies y turistas. Su acogedor salón principal cuenta con pocas mesas y una barra con tres asientos. Es un espacio íntimo donde prácticamente no hay distancia con la cocina.
Ha logrado alcanzar su madurez con un menú degustación pescetariano que se despliega en diez tiempos ($100.000), cada uno acompañado por una selección de distintos tipos de tés. La coreografía también se puede disfrutar con un maridaje de vinos chilenos o dos opciones mixtas: una con vinos y tés y otra con sakes japoneses y tes. Recientemente agregaron un menú corto ($65.000) de seis platos con las mismas opciones de maridaje en formato reducido.
Sin duda una experiencia que levanta la escena gastronómica de Santiago. Bravísimo. Ojo, es solo con reservas y la lista es larga.